No se arrepiente Mora Zamudio, directora del IMM de Coatza; y no la van a correr

No extraña que Esmeralda Mora Zamudio no entienda que, sin importar que la acción de degradar a una mujer lo hizo fuera de su horario de trabajo, lo relevante es que ella representa en todo momento a una Institución que debería dignificar a la mujer. Lo censurable de su acción está en el fondo, no en la forma. Un funcionario publico es eso, público, y su comportamiento debe ser por lo mismo ejemplar, tanto en su tiempo libre como en su tiempo de trabajo; a eso se le llama congruencia. Pero si ella cree que sólo en su horario de trabajo se debe conducir como una mujer, entonces “comamos y bebamos porque mañana hemos de morir”. Como dijimos, no extraña que la directora del Instituto Municipal de la Mujer no entienda el punto, pues la señora a ojos vistas se advierte es una improvisada; es alguien que llega ahí no por su trabajo como activista en favor de las mujeres, sino como activista en favor de su partido, Morena. Mora Zamudio no se arrepiente ni piensa disculparse y su alcalde, el mitómano Víctor Carranza, no la va a despedir porque los dos parten del mismo origen, la incongruencia.

Los medios de comunicación no son culpables del destino de Arturo “N”; él sólo cosecha lo que sembró

Hace algunos meses recibimos una misiva donde se nos acusaba como medio de comunicación de dar seguimiento al caso de corrupción de un funcionario público; de hacerlo como si fuera algo personal. Le contestamos a esa persona que no se trataba de algo personal, sino de un seguimiento periodístico que se debe brindar a los ciudadanos, sobre todo si la corrupción de ese funcionario afectó el patrimonio de los veracruzanos. Esta vez el abogado de Arturo “N” señala que los medios de comunicación violan la presunción de inocencia al señalar el seguimiento puntual que algunos medios hacen sobre el caso de su cliente. Los medios sólo hacen su trabajo, en ningún momento los medios de comunicación incitan al funcionario público a que se corrompa. Cierto es que en los sexenios pasados algunos medios se coludieron con el poder y ocultaban las fechorías de algún funcionario corrupto lo que alentaba al funcionario a creer que sus acciones no tendrían consecuencias. Olvidan esos funcionarios y algunos de la presente administración que hay algo que se llama “ley de la retribución” que dice: “Lo que un hombre siembra, eso es lo que cosecha”. Y Arturo “N” está cosechando lo que sembró.

¿Cómo, apenas se enteraron de que Fox es un imbécil?

Lo venimos diciendo desde hace años, desde hace sexenios, Vicente Fox es un imbécil recalcitrante, un sujeto que ha hecho de esa “cualidad” su sello personal. Así lo mostró cuando fue candidato presidencial, vaya desde que era diputado del PAN ya daba avisos de lo que habría que hacer. Pero los mexicanos en el año 2000 pensaban que no importaba lo que fuera, nuestro país necesitaba un cambio; ahí estaba Cárdenas, ¿por qué entonces lo despreciaron? Ahora tenemos que aguantar a un Vicente Fox, que además de mantenerlo como presidente jubilado, también tenemos que soportar sus insultos y su retahíla de imbecilidades. “Hey perrada twitera de lopitos. probemos si pueden responder sus tonterías mas rápido. Tienen 30 segunos, un, dos, tres arrancan… a ver quie dice mas groserias”, anotó en un mensaje de Twitter. Luego volvió con su misma tara a escribir: “Mis tweets de ayer por la tarde no sólo fueron ´mentadas de madre´, fueron un experiemento social digital y compruebo lo siguiente”. Ese es Fox, un viejo adolescente que se valió de la ingenuidad de un país para inventar un cambio, para inventarse el mismo como un salvador; al final todo resultó ser un gatopardismo, simular un cambio para que las cosas siguieran igual, o peor.

Armando Ortiz                                                           aortiz52@nullhotmail.com