Si la profesora Elba Esther Gordillo olvidó su condición de presidiaria y le dio por protagonizar un papel en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) para trastornar la reelección de Juan Díaz de la Torre, la Procuraduría General de Justicia y el Juez del caso se están encargando de recordarle su prisión domiciliaria volviéndole a acomodar el brazalete electrónico y limitándole visitas y llamadas telefónicas. Tal parece que las consideraciones de que gozó serán suspendidas, y las prebendas recibidas le serán retiradas, y en caso de ponerse a tiro la devuelven a la prisión de donde no quiere ni acordarse.