Desde su lugar de reclusión tiempo le sobra al ex gobernador Javier Duarte de Ochoa para lucubrar acciones con fines de distracción, aunque poco efectivas en la opinión pública porque el daño que provocó a Veracruz no le acredita confianza ni credibilidad. Ahora presenta ante la Procuraduría General de la República otra denuncia de hechos en contra del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares y del fiscal general, Jorge Winckler, para que se les abra una carpeta de investigación, a Winckler porque supuestamente desde su cargo de Fiscal seguía defendiendo a Yunes Linares por la acusación de enriquecimiento ilícito y a Yunes Linares por la posesión de un reloj cuyo precio asciende a millones de pesos. Pero en realidad solo es una fallida estrategia de Duarte para distraer la atención respecto de la acusación contra Bermúdez y compañía por desaparición forzada, misma que lo salpica pues en su condición de gobernador por lo menos fue omiso en la atención al desempeño de sus colaboradores.