Perfilandor

Por Iván Calderón

* Pérez Garay, a enderezar el barco

  Con altura de miras, el gobernador Yunes ha concluido lo que sus antecesores anunciaron con bombos y platillos y que nunca de los nuncas, jamás de los jamases, lograron consumar. La neta.

  Autopistas, carreteras, puentes, escuelas. En fin, al parecer la obra pública de su administración se ha centrado en cierta medida en las edificaciones que Duarte prospectó o dejó en limbo y que indudablemente el goberYu llegó a terminar.

  Y de paso, darles cátedras a muchos de cómo hacer en tan sólo dos años, lo que se no se pudo hacer en seis o en más.

  La construcción y reciente inauguración del hospital infantil de Veracruz, hasta el momento es el gran ejemplo de ello. Sin duda.

  Esta obra, la cual fue gestionada desde la fidelidad, y que se dio inicio con el Duartismo, era un monumento a 12 años de corrupción, y ahora es una realidad. Lo sobresaliente es que se encuentra a la altura de los mejores nosocomios del mundo, siendo un orgullo para las y los veracruzanos.

  Pero terminar este hospital infantil de seis pisos no fue para nada fácil.

  Yunes primero tuvo que recuperar parte de lo robado antes de rendir protesta como mandatario de estado. Luego, cayeron diversos personajes inmiscuidos en este lamentable caso como el empresario responsable de esta obra acusado de fraude o el propio Juan Antonio Nemi Dib quién fungió como Secretario de Salud.

  Vaya, hasta el mismo Duarte de Ochoa tuvo que ser procesado para hacerles justicia a la niñez veracruzana.

  Se tiene que decir, pese a los defectos que se le pueda encontrar a Miguel Ángel Yunes Linares, para nada ha resultado mezquino.

  El de Soledad de Doblado sabedor que solo estará laborando 730 días como Gobernador de Veracruz, ha ofrecido respuestas contundes a la sociedad jarocha, haciendo historia como el personaje que le ha hecho verdadera justicia a diversas partes del estado, ante la falta de compromiso de las administraciones pasadas en cosas tan simples como el de cumplir obras pactadas.  Sin embargo, la voracidad fue tanta que hasta incumplieron a su propia palabra.

  Y hablamos de justicia porque es la verdad.

  Sólo basta preguntarles a los miles y miles de niñas y niños que serán beneficiados con este hospital de primer nivel, o a los beneficiados con obra pública que dejaron pendientes en el norte, centro o sur de la entidad, como la terminación de la carretera al conocidísimo punto turístico del Salto del Eyipantla, el cual también está a días de inaugurarse y que si hubiera sido por Duarte todavía estuviera allí llena de baches, piedras y de lodo.

POR CIERTO, no resulta increíble que el alcalde de San Andrés Tuxtla Octavio Pérez Garay hubiera cubierto en 59 días, aproximadamente el 20 por ciento de la deuda heredada por el anterior gobierno encabezado por Manuel Rosendo Pelayo.

  Lo anterior ya se veía venir, derivado de la aplicación de un correcto plan de austeridad municipal que iniciaba desde la reducción de sueldos y salarios de personal de confianza, hasta el trabajo de gestión del propio alcalde ante el Gobierno del Estado que en mucho influyó para poder avanzar en la disminución de la deuda pública.

  En casi dos meses, el primer edil tuxtleco pagó más de 22 millones de pesos para cubrir adeudos principalmente con la Secretaría de Hacienda, el Instituto de Pensiones del Estado y proveedores locales, gracias a que el cabildo en pleno actúo con responsabilidad, compromiso y profesionalismo.

  Literal, Tavo Pérez Garay está enderezando el barco.

  Por otra parte, lo que si resulta sorprendente es que gracias al desaseo financiero de la anterior administración, estos 22 millones fueron a parar directamente en temas de deudas y no a beneficios tangibles para la ciudadanía. Estos recursos equivalen al presupuesto para construir (por ejemplo) 55 aulas escolares u otros beneficios colectivos, los cuales no se lograron gracias a las malas prácticas del pasado reciente.

  Y lo que también resulta insólito es que pesé a las acusaciones en la Fiscalía General del Estado contra Rosendo Pelayo, este insista en participar como candidato a la diputación federal ahora por el Partido Verde Ecologista de México.

  Caray, ¿en que estarán pensando los del PVEM?

@IvanKalderon

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