Opiniones y Comentarios
Julio Ricardo Blanchet Cruz
jrbcdiariolibertad@nullgmail.com

 ¡A la carga mis valientes!; y la lectura de domingo…

 Habiéndoles dado el honorable Trife el nuevo banderazo de salida a los candidatos; éstos y sus Partidos Políticos se mostraron más que dispuestos a continuar echándoles lodo a sus contrincantes y sacándoles sus trapitos al Sol…

 Lo que francamente en nada nos beneficia a los ciudadanos; pues aunque la Libertad de Expresión no debe de ser coartada por nadie, represente a quien represente; de ninguna manera y a ningún precio -hipotéticamente hablando, ya se sabe que las noticias se venden; al igual que los silencios- para seguir escuchando hasta en la sopa a los que aspiran servir a México ¿? mejor los hubieran dejado como estaban, medio callados…

 Los escándalos de corrupción van de bandazo en bandazo y lo mejor que han logrado, es que los ciudadanos se den cuenta de la podredumbre que hay en los gobiernos; y con ello el desánimo de los que de por sí no quieren saber nada de la política y sus ínclitos representantes…

 Y lo peor de todo es que el dinero de nosotros lo tiran a la basura, literalmente.  Cuando bien pudieran utilizarse en cosas productiva; o cuando menos de ayuda a los damnificados del pasado septiembre…

 Y si no se ha olvidado, todos los Partidos Políticos quedaron en apoyara a la causa de los damnificados de los sismos; pero a estas alturas ya se les olvidaron las promesas que tan generosamente hicieron; haciendo válido aquello de que “el prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila”…

 Así qué: ¡A la carga mis valientes! síganse echando lodo para que cuando menos den espectáculo.  Y si van a hacer promesas de arreglar todo lo que está descompuesto, tengan la gentileza de explicarnos cómo es que le van a hacer.  Porque el descrédito que cargan no es como para que les sigamos creyendo nada…

 Y ahí está Meade, quien de todos los candidatos ha dicho algo sensato; pues el cortar el cordón umbilical con el Poder Judicial y con los Ministerios Públicos es lo que requiere el País; solo que no ha dicho cómo le va a hacer…

 Porque poner la decisión en manos de alguien, de quien sea, es más de lo mismo.  Lo que hay que hacer es hacer que se respete el Art. 39 y que el Poder Judicial y los procuradores o Fiscales sean electos por el Pueblo.

 Cambiando de tema a la lectura de domingo…

 Sin olvidar que el año pasado las autoridades italianas irrumpieron en el departamento de una de las Congregaciones de la terrible Curia Vaticana, ubicado en el antiguo palacio de $anto Oficio, junto a la basílica de san Pedro…

 Y que en el operativo sorprendieron a un grupo de clérigos en plena orgía con homosexuales y harta droga que portaba monseñor Luigi Capozzi, colaborador del Consejo Pontificio para los textos legislativos de la $anta $ede, por lo que fue llevado a una clínica de desintoxicación…

 Cabiendo aclarar que el prelado nada tiene que ver con el Sarcoma de Kaposi; un tumor maligno que les afecta principalmente a los que padecen VIH; pero que para allá van el citado Monseñor si sigue con esas feas mañas…

 Pero el caso es que las Autoridades italianas nunca le hicieron nada por la posesión de cocaína; y tampoco a los demás integrantes de la orgía; de la que hasta la fecha nadie en el Vaticano quiere hablar…

 Pero hace apenas un par de días, un abogado de nombre Francesco Mangiacarpa, de vocación gigoló, dio a conocer los nombres de 36 sacerdotes y cuatro seminaristas que son homosexuales a los que les ha prestado sus servicios de voy y vengo, es decir, de manera activa, pero también pasiva…

 Lo que ciertamente ha provocado otro escándalo de los muchos que recientemente se han dado a conocer tras los muros de la bellísima columnata de Gian Lorenzo Bernini (1598 – 1680) y que son consecuentemente los que le han restado seriedad a la religión, que por ello ha perdido cantidades enormes de seguidores…

 Pero el Gigoló los ha dado a conocer -algo le han de haber hecho- en el entendido de que la homosexualidad no es un delito, sino un pecado.  Pero como ni ellos mismos creen en sus vaciladas de cielos e infiernos, pues nadie le ha prestado mucha atención.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.