Los veracruzanos somos testigos directos del abandono en que se encuentra la actividad agropecuaria, cuyo retraso no se corresponde con las bondades de la naturaleza para Veracruz. No fue mera ocurrencia aquello de “Veracruz, Granero y Yunque de la Nación”, promulgado por el gobernador Acosta Lagunes, un programa con propósito fundamental de hacer producir el campo y abastecer el consumo nacional. Todo fue un sueño porque México está convertido en uno de los más grandes importadores de maíz, blanco y amarillo, y este año comprará 16 millones 500 mil toneladas, suma mayor de la importada por la Unión Europea. Programas con recursos públicos para el desarrollo agropecuario ha habido, solo que se lo han robado quienes han estado al frente de esa responsabilidad. Lo más extraño es que ninguno pisa cárcel.