Las expectativas se centraban en la presentación de AMLO ante los banqueros, quienes ya habían escuchado a Anaya y a Meade cuyo estilo y lenguaje se aparean mejor que el de López Obrador. Pero, formas aparte, el Peje cumplió bien porque fue preciso y claro, no escamoteó respuestas, incluso en lo referente a la construcción del nuevo aeropuerto del que  expresó como de un costo excesivo y prefiere dos pistas en el aeropuerto de Santa Lucía. No quedó en el aire, simplemente declaró que no seguiría esa construcción. Sobre la corrupción dijo que si el presidente no roba los gobernadores y alcaldes no robarán. Así de fácil. Construirá- si gana- una refinería más en tres años y dejaremos de comprar gasolina. Las actuales refinerías trabajan al 30 % mientras su reconfiguración costó 8 mil millones de pesos, que es el costo de una nueva refinería.