Redacción de Sociedad 3.0/El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aceptó la invitación del mandatario supremo de Corea del Norte, Kim Jong Un, para negociar sobre su programa nuclear, según confirmó en la Casa Blanca Chung Eui-yong, un enviado de Corea del Sur,  consejero de Seguridad Nacional de su país.

El encuentro, cuya ubicación todavía se desconoce, se llevará a cabo en mayo. Posiblemente en la Península Coreana, debido a que Kim Jong Un no viaja. Entonces, Trump se convertirá en el primer presidente de Estados Unidos durante su mandato al frente del país en encontrarse con un dirigente de Corea del Norte.

“Somos optimistas con este proceso diplomático. La República de Corea, los Estados Unidos y nuestos aliados nos mantenemos unidos y esperamos que no se repitan los errores del pasado. La presión continuará mientras Corea del Norte no acompañe sus palabras con acciones concretas”, afirmó el consejero de Seguridad Nacional surcoreano, Chung Eui-yong.

“Kim Jong-un hablaba de desnuclearización con Corea del Sur, no solo congelación. También que no habría pruebas pruebas balísticas  durante ese periodo. Se está logrando un gran progreso, pero las sanciones permanecerán hasta se llegue a un acuerdo. La reunión está siendo planeada”, tuiteó Trump.

La materialización de una negociación directa entre Estados Unidos y Corea del Norte supone un paso histórico. Representa un triunfo de la presión ejercida contra Pyongyang en los últimos meses, pero también del inmenso poder que puede ejercer el eje Pekín-Washington.

En su estrategia para frenar la carrera armamentística de Pyongyang, la Casa Blanca ha blandido su poderío militar y exhibido una asperísima retórica prebélica. A ello ha sumado una escalada sancionadora en la que el apoyo de China, que absorbe el 90% de las exportaciones de Corea del Norte, ha resultado determinante.