Después de despertar al tigre de la globalización económica, Donald Trump recibe desde la Unión Europea una ruda respuesta imponiendo aranceles sobre productos estadounidenses si el presidente de EUA no los exime del impuesto al acero. Calzado, whisky, lavadoras, ropa, enseres de cocina, son algunos de los productos que la Unión Europea ha seleccionado para imponerles el arancel correspondiente; de esta manera Donald Trump acumula un problema más a la larga lista de sus desaciertos y de seguir pensando que a nivel de naciones se negocia igual que entre particulares recibirá sorpresas desagradables porque a la clase empresarial de su país le empiezan a temblar los bolsillos y cuando eso sucede los pronósticos son inciertos, aun para un presidente.