Coloquialmente se le denomina en México lanzar un calzonazo a alguien cuando el, digámosle “pitcher”, intenta seducir a otra persona mediante el coqueteo con propósitos abiertamente cohabitativos. Esa es la impresión que deja el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares cuando este martes, en abiertas y melosas frases y en un mensaje descaradamente electoral, se congració con el titular del Ejecutivo Federal, a la vez que atacó a su aborrecido rival Andrés Manuel López Obrador, al señalar que “este pueblo no votará en favor de quien más denuncias periodísticas presente contra el Presidente de la República”. Por supuesto, intentó justificar el desenmascaramiento de actos de corrupción de Ricardo Anaya, pero su objetivo principal fue atacar al candidato de Morena, despropósito en el que, además de divertir a su invitado, logró que éste hiciera coincidente un mensaje propio. Perdido completamente el decoro, Yunes Linares consideró que haber reprimido a manifestantes de la CNTE fue una gracia y consideró que “los enjauló”, término humillante, insultativo y que revela la índole moral del que lo profirió. Lo cierto es que las públicas expresiones de romance de Miguel Ángel para Enrique acaso sean indicio de lo que Cuitláhuac García ha sostenido: que el gobernador traicionará al PAN, y apoyará a Meade para que Peña a la vez respalde a su hijo Yunes Márquez.