El principio de representación proporcional fue producto de la reforma electoral inducida por el presidente López Portillo y magistralmente diseñada por su Secretario de Gobernación Jesús Reyes Heroles, puesta en práctica la vez primera en la elección intermedia de 1979. Con ese método se abrió la válvula de presión política y muchas fuerzas opositoras al régimen tuvieron oportunidad de incursionar en el Poder Legislativo Federal y de las entidades federativas, era la pluralidad, se decía. Pero la práctica de este método ha degenerado en un conducto que la clase política aprovecha para reciclarse a sí misma y a la vez favorecer a quienes de otra manera no tendrían acceso a cargos de elección popular vía la mayoría relativa. De esa manera corruptos indiciados por la opinión pública como tales, amigos o amigas de la elite llegan cómodamente a regidurías, diputaciones, escaños en el senado, etc. Para comprobarlo, basta revisar las listas de los partidos de sus “plurinominales”.