Por Joel Hurtado Ramón

No se puede conocer a Tao  sólo hablando de Tao. No se puede denominar con nombre humano este Origen del cielo y de la tierra Que es la Madre de todo. Sólo aquel que se liberó de las pasiones terrenales puede verlo. Pero aquel que todavía tiene estas pasiones puede ver sólo Su Creación. Por otra parte, aunque sean llamados por nombres diferentes, Tao y Su Creación son, en sustancia, Uno. Ambos son sagrados. Y el paso que existe entre éstos es la puerta a todo lo verdaderamente milagroso.

  Cuando las personas llegan a saber lo que es bello, aparece también la noción de lo feo. Cuando llegan a saber lo que es bueno, aparece también la noción de lo malo. De esta manera existencia e inexistencia, lo difícil y lo fácil, lo largo y lo corto, lo alto y lo bajo permiten conocer mutuamente lo uno y lo otro. Los diferentes sonidos, uniéndose, crean la armonía. De la misma manera, lo anterior y lo siguiente van uno tras otro armoniosamente.

La persona sabia prefiere la no acción y permanece en el silencio. Todo pasa a su alrededor como por sí mismo. Ella no se siente apegada a nada en la Tierra. No se apropia de nada hecho por ella y después de crear algo, no se enorgullece de esto. Puesto que esta persona no se ensalza, no alardea y no exige respeto especial de los demás, resulta agradable para todos.

  Si no vamos a ensalzar con elogios a unos supuestos escogidos, no habrá envidia entre la gente. Si no vamos a exhibir tesoros materiales, no habrá ladrones. En otras palabras, si no vamos a poner a la vista los objetos de las pasiones, no habrá tentaciones. Un gobernante sabio no crea tales tentaciones para el pueblo, sino que se preocupa de que las personas estén bien alimentadas. Esto elimina las pasiones y fortalece la salud de los súbditos. Sí, un gobernante sabio siempre se esfuerza para que la gente no tenga tentaciones y pasiones y para que las personas profundamente viciosas no se atrevan a actuar. La ausencia de todo lo mencionado trae la tranquilidad.

    Quien interfiere en asuntos ajenos y encima habla demasiado se vuelve insoportable para los demás. Por lo tanto, es mejor siempre seguir el principio de la no interferencia y mantener la tranquilidad.

    El cielo y la tierra son duraderos. Son duraderos porque no existen por sí mismos ni para sí mismos. Éstos fueron creados por Tao y existen para Tao. La persona sabia se pone detrás de los otros y así no les estorba y puede guiarlos. Ella no estima la vida de su cuerpo; no obstante, su vida está cuidada por Tao. Esto sucede, porque ella tampoco existe aquí para sí misma. Por esta razón, las necesidades de esta persona se cubren para ella. La persona sabia existe para Tao y sirve a Tao.

  La persona sabia vive como el agua. El agua sirve a todos los seres y no exige nada para sí. El agua permanece más bajo que todos. Y en esto es parecida a Tao. La vida debe seguir el principio de la naturalidad. ¡Sigue el sendero del corazón! ¡Sé afable! ¡Di sólo la verdad!

Dirige observando el principio de mantener la tranquilidad! Cada acción debe ser factible y oportuna. Quien no procura estar delante de los otros puede evitar muchos errores.

  No hay que verter agua en un vaso lleno. Y no tiene ningún sentido afilar demasiado la hoja del cuchillo. Y si la sala entera está repleta de oro y jaspe, ¿quién podrá resguardarla? El exceso en todo provoca la desgracia. Cuando el trabajo ha sido terminado, hay que retirarse. Estas son las leyes de la armonía sugeridas por Tao.

  Para mantener la tranquilidad, hay que experimentar la Unidad con Todo. En este caso, no podrán aflorar los falsos deseos egocéntricos. Hay que refinar la conciencia. Que uno se asemeje en esto a un recién nacido. Aquel que llega a ser tan sutil, ya no tendrá más equivocaciones.  Hay que gobernar el país y al pueblo con amor y sin violencia. Las puertas desde el mundo material al mundo oculto se abren con la observancia de la tranquilidad. La comprensión de esta verdad surge con la no acción. ¡Educar sin violencia, crear sin alabarse ni apropiarse de lo creado, siendo el mayor entre los otros,

 Los esfuerzos de la persona sabia se concentran en tener suficiente comida, y no en tener muchas cosas. Y ella, contentándose con poco en el mundo de la materia, escoge lo Primordial.

    El honor y la deshonra son igualmente temibles. La celebridad es una gran desgracia en la vida. ¿Qué significa que «el honor y la deshonra son igualmente temibles»? Significa que las personas, arriesgándose, luchan por su honor y luego temen perderlo. ¿Qué significa que «la celebridad es una gran desgracia en la vida»? Significa que tengo una gran desgracia porque estimo mi nombre. Cuando deje de estimar mi nombre, tendré muchas menos desgracias. Por eso, la persona sabia nunca procura enaltecerse. Ella sólo sirve abnegadamente a otras personas y así puede vivir entre ellas en paz. Ella no lucha contra nadie por nada y, por lo tanto, es invulnerable.

El Gobernante Supremo concede a todos sus súbditos la posibilidad de desarrollar la conciencia. Pero este Gobernante no procura beneficiarlos o premiarlos con lo terrenal, ni tampoco inculcarles el miedo y el temor hacia Él.

  Si en el país han negado al Gran Tao, se comienzan conversaciones sobre «humanismo», sobre «justicia»… ¡Pero en esta situación tales conversaciones no son nada más que una gran hipocresía! De la misma manera, cuando hay discordia en la familia, surgen exigencias de «respeto filial» y de «amor paternal». Y cuando en el país entero hay tal desorden, surgen lemas de «patriotismo» y de «amor a la patria».

 Cuando tal falsedad e hipocresía sean eliminadas, el pueblo será cien veces más feliz. La falsedad, la sed por las ganancias, el robo, la crueldad hacia los seres vivos, todo esto desaparecerá cuando las personas obtengan el conocimiento verdadero. Pues, todos los vicios humanos se deben a la falta de conocimiento. Es el conocimiento lo que mostrará a las personas que, por su propio bien, es mejor ser sencillo y bondadoso, moderar los deseos terrenales y liberarse de las pasiones perniciosas.