Dialogando
Por Abel Domínguez Camacho

El móvil, la calamidad y las notificaciones

“…el móvil debería permitirse solo a los que trasplantan órganos, a los fontaneros (en ambos casos personas que por el bien social deben poder ser localizadas en cualquier lugar inmediatamente) y a los adúlteros”. Umberto Eco, De la estupidez a la locura, Crónicas para un futuro que nos espera, Lumen, octubre 2016.

De unos años para acá el teléfono móvil se ha convertido en un instrumento básico de mucha utilidad para la vida cotidiana, lo que menos se hace con él es llamar pero, es magnífico para la comunicación cotidiana a través de mensajes directos, correos o comentarios en las redes, la cosa es hacer evidente que estás vivo para las redes, no importa que subas cualquier clase de tontería, hay que existir vía cualquier modalidad de la red.

Si, los móviles son útiles pero también son una calamidad, ahora, de manera inconsciente o premeditada, se le falta el respeto a una reunión de trabajo y a los miembros participantes de la misma, con el pretexto de ser multifuncional y contar con “capacidad” para atender varias cosas a la vez; y luego, es común y fácil escuchar: “me mandas los acuerdos por whatsApp y yo atiendo lo mío…” y, también escuchar, “perdón los perdí en la fila de tantos que recibo, por favor me lo vuelves a mandar”.

No los perdió, allí están pero es más cómodo poner a trabajar a la otra persona en la búsqueda de tal o cual mensaje (whats o correo), una total falta de respeto (cada quién agarra su pendejo). Si esto se extrapola a la vida cotidiana, a las relaciones interpersonales y familiares, es igual o peor; se pueden observar parejas, de lo que sea, grupos de amigos o familiares reunidos en un mismo espacio pero, ocupados en la red y peor, mandándose mensajes entre ellos, ¡estando juntos! Eso es una locura.

También el móvil como instrumento para acceder a las redes y ponerse al día de la vida política, económica y social, es un arma de doble filo, en la fácil ya no leemos y es preferible mirar los memes, los cartones y los encabezados…ya ni los 140 caracteres se quieren leer. No toda la información que fluye es de calidad y fácilmente se destruye un hecho o a una persona, con una insinuación que, aunque posteriormente se aclare, ya quedó fija en la mente de miles de lectores, fácilmente te convierten e mataperros para toda la vida.

Con esta inquietud retomo, del blog Fhaterly publicación para padres modernos que buscan sacar lo mejor de una buena situación, publicado por HUFFPOST, siete pasos para mejorar tu relación con el celular: 1. Establece zonas dónde el celular esté prohibido; 2. Un horario sin celular; 3. Desconecta de las redes sociales; 4. Desactiva las notificaciones; 5. No esperes que las aplicaciones soluciones el problema; 6. Procura dedicar más tiempo a tus amigos y; 7. Y no olvides dedicar tiempo a tu familia.

Volver al papel y lápiz no estaría mal pero, en el inter bien valdría la pena poner reglas de decoro respecto al uso de los teléfonos móviles y, cambiar la muletilla: “cualquier cosa me marcas al celular” por aquella de: “solamente que mi manita haga que no se caiga el edificio, me marca, por favor”