Mucho ciudadano mexicano votará “enojado” contra el PRI, porque lo culpa de todo lo malo que sucede en el país, no reflexiona, mucho menos razona sobre las causas: simplemente, el gobierno tiene la culpa. Hace seis años el PRI superó al PAN, partido en el gobierno, cuya candidata apechugaba las culpas del desgaste de Calderón y fue relegada al tercer lugar en número de votos. Ahora, el PRI vive esas circunstancias y enfrenta una oposición mucho más organizada y la competencia se torna feroz. Adicionalmente, al interior de la ciudadanía hay sectores acentuadamente polarizados, de inexorable posicionamiento a favor de un partido o de uno candidato. Sin duda, esta es una elección de encrucijada histórica para México, pues su desenlace inmediato está en el 1 de julio, aunque sus consecuencias son de largo plazo.