Mal andan las cosas cuando en una sociedad los pobladores deciden hacer justicia en propia mano porque ello refleja cansancio, desesperación social y obviamente un alto grado de impunidad, de allí que la gente se decide ejecutar a los enemigos de la sociedad porque la autoridad o las leyes son omisas o permisivas. Así acaba de ocurrir en la comunidad de Ojo de Agua, municipio de Santiago Tuxtla, en donde un grupo de vecinos decidió ejecutar a dos hermanos a quienes imputaban varios ilícitos y recientemente el secuestro de una mujer. Con antecedentes penales y una orden de aprensión por homicidio sin ejecutarse los ahora occisos fueron aniquilados por la población. Cuando esto ocurre es señal que las cosas no caminan como debiera ser.