Se dice que en tiempos electorales todo vale, pero el alcalde de Xalapa no lo entiende. Esta semana, Hipólito Rodríguez se echó encima a la mayoría del sector electoral que todos los partidos quisieran cooptar: los jóvenes.

La emisión del final de temporada de Dragon Ball Super, que se transmitirá en plazas públicas de muchos lugares del país, no contará con un espacio en la capital Veracruzana, pues el alcalde considera que es “violento” y nocivo para los xalapeños. Olvida el académico, ahora edil de Xalapa, que muchos estudios han demostrado que el acceso a videojuegos y series animadas que muestran escenas de slapstick o de violencia simulada, más allá de generar una reacción en cadena de arrebatos agresivos en la población, estas formas de entretenimiento generan códigos de convivencia y se convierten en válvulas de escape para sus consumidores.

Para bien o para mal, Xalapa tiene el mote de la “Atenas Veracruzana”, y  más allá de lo que actualmente se considere alta o baja cultura, de élite o de masas, Dragon Ball, la serie animada inspirada en la leyenda oriental del Rey Mono, es un conglomerante cultural que encuentra sentido en una audiencia de más de 20 años que incluye tanto a viejos votantes, como a aquellos que están por estrenarse en la participación democrática electorera.

Parece cosa de nada, pero se nota el poco apoyo y la pésima calidad de los asesores que rodean a Hipólito Rodríguez. Alguien debió decirle al alcalde:

“No te metas con Goku. Él siempre gana”