En México acostumbramos crear instituciones para la atención a problemas sociales o grupos sociales desprotegidos que al final terminan por convertirse en carga burocrática muy ajena al propósito original. Lo ejemplifica en toda su extensión la Comisión Estatal para la Atención y Protección a Periodistas CEAPP) que según la diputada Josefina Gamboa tiene asignado 18 millones de pesos de los cuales utiliza 16 para gasto corriente, eso la coloca muy lejos del criterio original que la creó. Dice más la diputada; existen pagos de colegiaturas para hijos de periodistas, se supone de manera muy discrecional; propone reducir a 12 millones de pesos el presupuesto, de los cuales solo dos a la burocracia, es decir reducir el personal. Y la verdad, para lo que ha servido ese cachivache burocrático la idea no es para desecharse.