Está comprobada la indisoluble asociación entre corrupción e impunidad, un binomio a cuya desintegración debieran aplicarse los gobiernos; el de México ya institucionalizó un Sistema Nacional Anticorrupción, integrado por oficinas públicas y una participación ciudadana, entre ellas destacan la Auditoría Superior de la Federación y la Función Pública en las que descansa buena parte de la lucha contra las referidas patologías. Según estudio de la Universidad de Las Américas, México ocupa el cuarto lugar del Índice Global de Impunidad (IGI -2017) con 69.21, muy cerca de Filipinas cuyo puntaje de 76.5%. Y en cuanto a entidades federativas Veracruz tiene porcentajes elevados (75.62), entre el 80.06 del Estado de México y el 75.12 de Oaxaca; es preocupante porque según esa investigación la impunidad en Veracruz creció de 72.38 a 75.62.