Pretender que alguien puede ofender a Dios, o a la Virgen, cualesquiera que estos sean; es aberrante.  Es como mentarle la madre al Sol y pensar que el Padre dador de vida se va a sentir agraviado. Y lo peor, que necesita que lo defiendan…

Pero eso mismo sucedió en España, la cuna infame del $anto Oficio.  Siglos de barbarie disfrazada de justicia que la humanidad no debe olvidar nunca jamás para entender que el Vaticano es el mismísimo Hades disfrazado de blanco…

Organizar guerras, llevar a cabo torturas -imaginables solo en México por los agentes del orden-.  Cometer genocidios, magnicidios, traiciones, chantajes y todo tipo de delitos deleznables, como la pederastia, es solo una parte de lo que se fragua tras la bellísima columnata de Gian Lorenzo Bernini (1598 – 1680)…

Sin soslayar la enorme responsabilidad que sus predicas conllevan; pues la misoginia y la creencia en la superioridad masculina se deriva de las religiones y sus inventados cuentos de patéticos dioses que necesitan que los adoren -estos ya no aplauden, se diría guardando las debidas distancias-…

El caso es que en España y olé, un actor de nombre Willy Toledo, fue condenado por la imparcial justicia española -son de lo peor; pero eso sí, todos van a misa- por apoyar a tres jóvenes mujeres que llevaron a cabo una procesión -de esas que llevan cargando un palanquín- de “algo”, que pareciera el clásico manto desde la cabeza, ciertamente tenía la apariencia de una virgen…

Pero lo que parecía la imagen en realidad era, según esto, la artística representación de los genitales externos femeninos.  Lo que ha originado todo un escándalo lo convenientemente grande como para acallar lo que sucede en Cataluña…

Y de paso el asesinato del pequeño Gabriel a manos de una migrante dominicana.  Lo que puede exacerbar la fobia a los que buscan asilo…

Y como el artista salió a defenderlas, poniendo en Internet que el defecaba en dios y en la virgen.  Maledicencia que es muy frecuente escuchar en toda la España de una sociedad que bien pudiera ser alvaradeña, pues no pueden expresarse sin decir palabras altisonantes…

Lo cierto de todo esto, es que los hipócritas sancionan e imponen multas por agredir verbalmente a sus inventados dioses; pero no le dan la misma importancia a quienes agreden físicamente a La Madre Tierra.  ¡Alabado sea el Señor!…

Pero ya que estamos en esas tesituras celestiales…

Las palabras del homo bono redentor de almas descarriadas -sean del Partido que sean- de que “no habrá venganza”; o sea, que todos están perdonados; o sea, haciendo extensiva la amnistía a todos los delincuentes…

Y lo dijo con tanta humildad y sencillez, que algunos lo visualizaron, no en “La Chingada”, sino en el balcón del Palacio Pontificio, echándoles la bendición en el zócalo de la CDMX y haciendo sonar la Campana de Dolores…

Lo que sería una conmovedora historia, si no fuera porque las naciones no pueden ser gobernadas por la piedad, sino por la Justicia.  Y si esas naciones son laicas, cuando menos en el papel; pues más…

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.

Julio Ricardo Blanchet Cruz

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