OPINIÓN
Por Mario Javier Sánchez de la Torre

La desesperación de los priistas de este país cada día que se aproxima el día de la jornada electoral (próximo 1 de julio) se nota más. Así tenemos qué en la sesión del martes pasado en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, los priistas y sus asociados con una votación de 182 sufragios a favor y 160 en contra, consiguieron que la Auditoria Superior de la Federación (ASF) rechazara sancionar los contratos entre la ex empresa de “todos los mexicanos” PEMEX y la corrupta constructora brasileña Odebrecht y como resultado de esta investigación se proceda penalmente en contra de los servidores y ex servidores públicos  de la actual administración federal que resulten responsables.

Así tenemos que una vez más los legisladores integrantes de las coaliciones Todos por México, formada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI); Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (PANAL) y los de la coalición México al Frente, formada por los partidos Acción Nacional (PAN); de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), se enfrentaron, en el Salón de Sesiones, exhibiendo en esta ocasión pancartas espectaculares en donde se apreciaba la figura del devaluado presidente de la República Enrique Peña Nieto, el opaco candidato José Antonio Meade Kuribreña, la ex perredista Rosario Robles y el famoso hampón ex gobernador de Veracruz Javier Duarte de Ochoa.

Leyéndose también en esta espectacular pancarta que ocupaban todo lo ancho del Salón de Sesiones de San Lázaro “hijos de la estafa maestra”, así como también otras de menor tamaño que mostraron los diputados perredistas.

Reacción que era de esperarse ante la defensa de lo indefendible que vienen haciendo los “representantes populares federales del partido tricolor” desde siempre, para lo cual bástenos cita a manera de ejemplo la defensa que hizo el ex legislador Camacho Quiroz cuando era el Coordinador de la bancada priista en ese recinto legislativo, para no desaforar al diputado veracruzano del PRI, Tarek  Abdalá, quien ya desde ese entonces había sido inhabilitado por la Contraloria General del Estado de Veracruz, por sus prácticas no muy claras durante sus encargos en la función pública. Acción a la que hay que sumar la emisión de un amparo que hace aproximadamente dos semanas una juez de la Ciudad de México, concedió al principal implicado en el caso de Odebrecht, el cachorrazo de la Revolución Mexicana, Emilio Lozoya Austin, ex integrante del equipo de campaña del presidente de este saqueado país, el desprestigiado Quique Peña y posteriormente Director de Petróleos Mexicanos (PEMEX), para que la Procuraduría General de la República (PGR), no emita alguna orden de aprehensión en contra del cachorrazo, obviamente amigo del Ejecutivo Federal.

Como puede apreciarse en estas dos acciones, tanto el Congreso de la Unión, como el Poder Ejecutivo Federal, en otras palabras, dos de los tres poderes del Gobierno de México, están a favor de apoyar la corrupción e impunidad que se ha dado por parte de los servidores públicos priistas, acciones que en este saqueado país, ya no queremos los mexicanos. Acciones que también por donde se les analice, en lugar de ayudar a su candidato a la Presidencia de la República, lo golpean. Usted que OPINA estimado lector.

noti-sigloxxi@nullhotmail.com