Andrés Manuel López Obrador ha insistido en su propuesta de detener por costosa e inconveniente las obras del Nuevo Aeropuerto de la CDMX para solo construir dos pistas nuevas en el aeropuerto de Santa Lucía; tal propósito es calificado por el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, como de “efectos catastróficos para el país”. Y abunda: “si queremos respeto al Estado de derecho, lo primero que tenemos que respetar son los contratos que estamos firmando como gobierno (…) Cancelar esos contratos implica primero que las empresas se defiendan legalmente y van a ganar, que se amparen legalmente y van a ganar, nos demanden legalmente al gobierno y van a ganar”. Por su parte, Federico Patiño Márquez, director del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México asegura que implicaría “una pérdida de recursos estimada en 3.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)”. Ese es otro trompo a la uña de López Obrador en una campaña que poco a poco se va calentando más y más.