El éxodo de políticos del PRI, del PRD y del PAN hacia MORENA no es un fenómeno inédito en México, pues a mediados de la década de los 90 ocurrió de igual manera con el PAN adonde se incorporaban quienes se desalineaban del PRI o quienes advirtiendo el despegue electoral del blanquiazul buscaban ese trampolín de lanzamiento para un cargo de elección popular. Tal acontecimiento hizo decir a Felipe Calderón que el PAN se estaba convirtiendo en un “partido atrapatodo” y lanzo la advertencia de “ganar el gobierno sin perder el partido”.  En ese plan está ahora MORENA, porque su única prioridad es ganar la elección, y nada pierde recibiendo todo lo que le llega.