Es verdad que la detención de 16 elementos policiales y dos mandos medios del periodo duartista representa una pesada loza para Arturo Bermúdez, ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública durante aquel aciago desgobierno. Ahora se difunde que Bermúdez los colmó de canonjías tales como convertirlos en proveedores de la referida secretaría. Hasta qué grado existía una relación de complicidades entre esas partes corre a cargo de la Fiscalía comprobarlo, pero induce a “sospechosismo”, pues recuerda hechos como el ocurrido en un hotel de Orizaba en donde escoltas de seguridad pública protagonizaron una reyerta a balazos y nunca se informó ni qué hacían en aquella conflictiva región ni si hubo amonestación alguna.