Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra

Si hay una obra que el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ha promocionado hasta el hartazgo esa es el Hospital Infantil de Veracruz, elefante blanco que encontró en obra negra y recién inauguró.

Este hospital tiene su historia.

La primera piedra de lo que sería la Torre Pediátrica la puso Fidel Herrera en septiembre de 2008, y dijo que la inversión sería de 244 millones de pesos ya que tendría diez niveles y contaría con equipo de última generación.

Pero todo quedó en buenos deseos y nadie sabe dónde fue a parar el grueso de los 244 millones de pesos.

Javier Duarte anunció que la rehabilitación de la Torre llegaría a feliz término durante su mandato, y aunque no se sabe con cuántos millones infló la obra, se asegura que la Federación le entregó otros 100 millones nomás para el nuevo arranque y ese dinero se evaporó.

Corrían los primeros meses del actual gobierno cuando en la sierra de Zongolica, y luego de entregar terminada una clínica de esas que Duarte dejó a medio construir, el Gobernador Yunes Linares anunció la rehabilitación de la Torre Pediátrica a la que llamó “monumento a la corrupción”.

Gracias a él y a sus buenos oficios ahora sí se pondría en marcha en breve tiempo. Ustedes nomás aguanten.

A partir de ese momento, a cada rato nos recordaba la rehabilitación mediante videos subidos a las redes: “El Hospital lleva un avance del 60%… ahora lleva un avance del 80%… ya casi está terminado, llevamos un avance del 95%”. Próxima inauguración, esté pendiente.

Por fin, el 28 de febrero y con la notable ausencia del presidente de la República Enrique Peña Nieto, se inauguró el Hospital Infantil de Veracruz (su nombre oficial) y tras el corte del listón el Gobernador dijo: “Con acciones como ésta, estamos reconstruyendo el Sistema de Salud que encontramos muy dañado y abandonado por los anteriores gobiernos que se robaron el dinero”.

Después de diez años de espera y cientos de millones de pesos robados, aquel día nos fuimos a dormir con la esperanza renovada.

Y es que uno se imaginó que después de la inauguración, el hospital comenzaría a jalar para beneplácito de cientos de niños que tanto lo necesitan.

Y uno se imaginaba eso porque este lunes el Ixtaczoquitlán, Yunes Linares volvió a cacarear el huevo: “Si me preguntan qué hemos hecho en materia de Salud les respondería solamente con un dato: construimos en Veracruz el mejor hospital infantil de Latinoamérica”.

Pero ¿qué cree, señor Gobernador? Que el hospital aún no funciona.

Sí, así como lo oye; no está en servicio.

Este lunes un portal de noticias dio a conocer (con gráficas y toda la cosa) que el hospital aún no abre sus puertas.

Hay albañiles resanando por aquí y por allá, hay personal de limpieza, policías del IPAX y nada más.

La fecha de apertura se programó para este lunes 19 pero no fue así. Lo que sí hay son recorridos guiados para que la raza jarocha constate el nuevo equipamiento. Pero nada de médicos, enfermeras y mucho menos niños recibiendo atención.

El “mejor hospital infantil de Latinoamérica” sigue cerrado y no tiene para cuando su apertura.

A propósito ¿quién le puso ese título? ¿Acaso algún grupo de reconocidos pediatras internacionales? ¿Quién fue, señor Gobernador?

No entiendo la manía de nuestros gobernantes por calificar sus obras como las mejores de la Creación. Aunque el titulito es lo de menos.

Aquí lo importante es que el nosocomio que se inauguró hace casi un mes y se supone, ya debería estar funcionando, no funciona.

Y eso es un vil engaño. No del tamaño de los que hacían Fidel y Javier, pero engaño al fin.

bernardogup@nullhotmail.com