Luego de la primera tanda que representó esa farsa llamada “pre-campaña”, el llamado “periodo de silencio” lo ha sido solamente de nombre, si bien de manera oficial no hemos visto propaganda directa como espectaculares, folletos, calcomanías y demás artículos con la imagen de los candidatos presidenciales suplicando nuestro voto, en los medios digitales su presencia ha sido por demás notoria y hasta chocante.

Ya sea jugando al balero, publicando una foto con sus equipos de trabajo o en algún escándalo legal, la imagen de los candidatos está ahí presente a diario, saturando nuestras mentes.

En otros tiempos no había más que un tiempo muerto en donde se guardaban las armas –y el dinero de nuestros impuestos- para la guerra que supone la campaña formal.

No está de más preguntarse si este supuesto silencio impactará favorablemente en el electorado, o al contrario, acabará provocando hartazgo.

Habrá que agarrar fuerzas para soportar el verdadero bombardeo que se avecina y estar a la expectativa, ya que si en silencio hemos sido testigos de cualquier ridículo de su parte, en periodo de campaña podemos esperar cualquier cosa.