Después de tantas de arena, Hipólito se anota una de cal, dicho en el mejor de los sentidos, al encomendarle a Patricia Ortega las finanzas de la CMAS, pues ese acertado nombramiento atempera los ánimos ciudadanos en cuanto un manejo eficiente y honesto de los recursos. Patricia Ortega es ciudadana ejemplar y en su desempeño en la función pública ha demostrado eficiencia y eficacia. Seguros estamos que manejará con escrupuloso cuidado los recursos de ese organismo plagado de cosas sucias, ojala los vicios arraigados no le impidan desterrar purulencias. Por voluntad,  capacidad y confianza no quedará, pero requerirá de todo el apoyo institucional posible para salir adelante en ese lodazal.