Demostrando el cobre que los reviste, no acuden siquiera al oropel para el camuflaje porque simplemente la opinión ciudadana no les interesa; es el caso de 17 de los 20 diputados locales que buscan su reelección y pese que andarán en campaña seguirán cobrando sus dietas con el pírrico argumento de que la ley se los permite. Pero nada justifica que cobren sin devengarlo; lo curioso del caso es que les invade el temor del castigo ciudadano, y la explicación de ese menosprecio se encuentra en que buena parte de esos candidatos lo son por la vía plurinominal, es decir, de cualquier forma resultarán reelectos. Son los defectos propios de una democracia incipiente y de una ciudadanía poco enterada.