Una de las banderas que los políticos manejan siempre en sus campañas es el fomento a la cultura, y siendo Veracruz uno de los estados con una riqueza en cuanto a tradiciones, música, gastronomía y arte, el escucharlo siempre es una luz de esperanza. Sin embargo, ya logrado el objetivo político descubrimos la dura realidad.

Si bien, como artista, Enrique Márquez Almazán ha sido objeto de muchos elogios en el mundo de la música de cámara, su llegada a la dirección del IVEC representa una etapa gris en cuanto al fomento de la cultura en suelo veracruzano. El anuncio de grandes eventos como Ferias del Libro, no es más que el seguimiento a proyectos ya encaminados desde administraciones pasadas y que se concentran en ciudades grandes como Xalapa y el puerto de Veracruz, pero ¿qué sucede en el resto del territorio veracruzano?

El fomento a la cultura debe suponer un trabajo diario, coordinado y constante en todos los municipios. Cada año los recortes presupuestales tanto a nivel federal como estatal suponen un reto para cumplir con estas metas

La ineptitud para innovar y sacar adelante a la cultura de Veracruz pone en evidencia que el fomento a la cultura no es más que un adorno en los discursos de campaña, puras palabritas que se lleva el viento, promesas nadamás, que agravan el malestar social que aqueja a los veracruzanos.