No dejaba de escuchar y leer que le dieron una encerrona al Sr. López, o que el más beneficiado del debate, pese a su escándalo de corrupción, había sido el joven Anaya, y quizás su única virtud, su juventud, y la puntada del “mocha manos”, y la condición de mujer de la Sra. Calderón, y quizás su única ventaja, y con eso de la proporcionalidad de género que el congreso aprobó como su máxima expresión de la igualdad entre hombre y mujer, le tocaría ser la Señora Presidenta, y de la presencia gris del candidato “ciudadano partidista” del Sr. Meade; y principalmente, los posicionamiento en torno a la pregunta de ¿quién ganó el debate?

El debate no está quien ganó el debate, puesto está más que visto la calidad del debate y el formato hecho a la medida para la guerra de guerrillas, con el poco tiempo que tuvieron los candidatotes para exponer sus ideas y propuestas, que daba tiempo sólo para la diatriba, la mentada de madre, o para las ocurrencias inconcebible en un debate que tiene como trasfondo una grave crisis de un país que se cae en pedazos en materia de seguridad, pobreza, marginación, entre otros graves males. Un debate que se asemejaba a una feroz pelea de perros rabiosos disputándose el hueso (el poder público). Por eso pienso que el debate no está en quién ganó el debate, sino en cómo dar continuidad a un proyecto de nación con una clase política decadente, ciega, perversa y mezquina, y una sociedad dormida, ensimismada, o quizás petrificada por el miedo real. Por lo que no dudo en señalar que el debate fue un asco discursivo, moral y político, por lo que no pude soportar más q ver unos segmentos, que me dieron los suficientes elementos para afirmar lo anterior.

He de confesarles que esperaba ver a un Sr. López pletórico en argumentos y contraargumentos, en propuestas e inteligencia, y que me hubiera gustado que me escupiera a la cara, para desmentir todo lo que he estado escribiendo y pensando de él, pero la verdad es que confirmó mi afirmación que “no tiene un proyecto de nación, ni una nueva idea de mundo y sociedad” desde donde hacer la nueva revolución del México del siglo XXI, pese a su evidente derrota en el debate, creo que el pueblo mexicano no tiene otra opción, y su única opción, porque así lo quiere, es elegir dentro de lo malo, al menos malo, dentro de lo mediocre, al menos mediocre, dentro de decadencia, la menos decadencia, aunque esto no garantice que se le resuelvan los graves problemas que vive. Y digo que “porque así lo quiere”, porque esa revolución está en sus manos “haciendo a un lado a esa decadente clase política” que le ha clausurado la certeza de futuro, y lo tiene viviendo en el miedo, la pobreza y la marginación.

Por eso viene a bien retomar algunas fragmentos que he escrito, “el triunfo del Señor López nos desvelará la pobre transición tan esperada hacia la “Gran Política” y la “Verdadera Democracia”, constituyendo la puesta en escena en la política mexicana que ha aspirado a ser moderna e ilustrada, una democracia mesiánica indirecta electoral mediocre que aupará al poder político y social a personajes que forman la decadente clase política, y uno que otro post-revolucionario de café (ahora de comunidades virtuales).”

Estoy seguro que “desafortunadamente para México AMLO no será el punto de referencia del nuevo modelo político, social y económica que necesita México para salir de la Grave Crisis de certeza de futuro, pobreza y violencia.”

Y que “esa influencia mesiánica indirecta será el referente mayoritario del poder político que cuestionará la calidad de nuestra democracia, y la altura de miras de la clase política enceguecida por la lucha enconada por el poder económico y trascendental narcisista.”

Por lo que el Sr. López, “se quedará a años luz de haber encabezado el Cuarto Movimiento Social y Político que sustituya el desgastado y pernicioso Modelo Revolucionario de izquierda en un principio, a neoliberal desideologizado por la pragmática y la virtualidad que cavó su propia tumba”, “Por más de 100 años ese Modelo Revolucionario construyó el México contradictorio, pobre, desgastado, peligroso y sin orgullo que hoy vivimos los pequeños mexicanos.”

Los grandes tribunos seguirán siendo las grandes mayorías legislativas que aplastarán cualquier voz discordante, y el oficio político continuará siendo en el arte de hacer parecer verdad la mentira y la falsedad.

El Pueblo Sufridor, Agachado, y Conforme ahora salta por doquier para sólo pronunciar AMLO, AMLO, AMLO, sin la capacidad de darse cuenta que esa política no salvará a México ni a los mexicanos de la era del vacío que se avecina virulenta y cruel.

Vuelvo a afirmar que, no es una disyuntiva, votar o no votar por AMLO donde se ubica el debate social y político, está en el agotamiento de la política, la grave crisis de los partidos políticos sin diferenciación y la decadencia de la clase política donde se ubica actualmente el debate social y político, y es ese debate está ausente, porque la política que debería ser ciencia, ahora es humor y circunstancias, es simple estrategia maquiavelica.

“El diagnóstico del cuerpo enfermo del México post revolucionario es de todos conocidos por sus afectaciones directas a la calidad de vida del mexicano, el simple hecho de vivir con miedo y no poder transitar tranquilo por nuestras calles es suficiente para decir que vivimos un Estado Fallido y que la Política no sirve. Por eso temerosos y pusilánimes muchos se precipitan en ver a AMLO como la única opción que se vislumbra dado que la gran mayoría de los mexicanos sabemos que esa misma clase política decadente y corrupta se agotó como opción de gobierno, y aunque el señor López no podrá nunca borrar sus orígenes, y ocultar los motivos de su rompimiento con el PRI, que seguro fue por la disputa de los espacios de poder y no por convicciones e ideales comunitarios que tanto pregona, es la única opción pragmática (y ese pragmatismo es lo peligroso no el populismo) que tenemos, esto no debe entenderse que la opción sean los mediocres meades o anayas, ni mucho menos la Señora Calderón ni mucho menos El Bronco, mejor conocido ahora como el “mocha manos”, el problema es hacer que AMLO entienda que le corresponde ser un parte-aguas en esa transición hacia la Gran Política y la Nueva Clase Política, que implicaría un nuevo Constituyente, y la búsqueda consensada y comunitaria de un nuevo modelo de sociedad y mundo que permita reconstruir el lazo social carcomido por un Estado Débil y Fallido, reformar el sentimiento de pertenencia que permita recuperar la identidad perdida de la mexicanidad, y fundamentalmente, que instale la consciencia al pueblo mexicano de la corresponsabilidad en la construcción, preservación y actualización de los espacio públicos, el arte de vivir uno enfrente de otro, lo que llamamos “comunidad”, así formar una Republica Comunitaria. Esto implica educar al pueblo que la responsabilidad cívica, social, moral y política no termina en el sufragio.

No está la crítica a AMLO en la ingenua estrategia de esa parte de la decadente clase política de meter en el inconsciente colectivo el símil de obrador con el chavismo, pues esto es parte de esa asquerosa guerra sucia y el intento de no perder el poder, y que obedecen a intereses geopolíticos para desestabilizar cualquier voz discordante al imperio neoliberal que gobierna al mundo. Lanzan ingenuamente los resultados y la crisis social que vive Venezuela como el contraargumento para asustar al electorado, subestimando al pueblo mexicano y considerándolo como una bola de ignorantes que se asustarán y aterrados por las imágenes en los mass medias no podrán pensar y analizar más detenidamente el caso Venezuela, y ver que la crisis del Estado Hermano de Venezuela es producida no por el populismo sino por la intromisión del Imperio para acallar las voces opositoras a los macro intereses del 1% que realmente gobierna éste mundo, y claro que México no está exento de esto.

Trump al frente del imperio no le agrada pensar que el El Sr. López llegue al poder, y obligará a sus esbirros a que actúen, por eso vemos la puesta en marcha de hasta series en youtube sobre el populismo como el gran mal del siglo, y no al Imperio vivito y coleando como el gran mal del mundo.

Ojo esa crítica chavista está descontextualizada, mejor vean que el Sr. López, si no le llega a los talones a Francisco I Madero, tampoco a Hugo Chávez, éste cuando menos era un contrapeso al Imperio, y sostenía un trasfondo ideológico bolivariano antiimperialista que llegó a funcionar en el combate a la pobreza, pero la fuerza de la intervención con sus esbirros internos (la casta cacical que gobernaba Venezuela antes de Chavez), en suma, Obrador carece de ideología, es un voluntarista pobre, que sólo recoge del diagnóstico las causas (la corrupción) y piensa ingenuamente que con resolver la corrupción se resolverá la crisis social, política, ética, de identidad, psicológica y filosófica que vive México, en otras palabras, como lo dije antes, no tiene un modelo e idea de hombre y sociedad, y peor están los meades y anayas, basuras, malas copias de políticos y esbirros del Imperio neoliberal.

En el texto que titule Carta Urgente a AMLO y a la Sociedad Mexicana, señalé que “es una condición necesaria e ineludible que el que gane el poder público no debe ser un anti demócrata, sectario y excluyente, ni mucho menos un mesías, y demuestre que puede gobernar para todos, y fundamentalmente sea capaz de sentar en la mesa de la gobernabilidad a los demás, para reconstruir al Estado Mexicano y comenzar un proceso sincero de Reconciliación Nacional y Regeneración del Poder, propiciando una Nueva Cultura Política. Y que entienda que la Gran Política pospuesta implica una historia lineal que se alimenta de la acumulación de experiencias enriquecedoras, y no cíclica que termina con la sustitución del hombre del poder en turno.”

Dimensionar lo que está en juego, implica situarnos en lo real, tomar en cuenta que estamos ante el duelo de miles de desaparecidos, el rescate de la marginación de miles de pobres cada día en aumento, la recuperación de la certeza de futuro perdida de nuestros jóvenes y niños, la exigencia de castigo a los que han hecho de la cultura de la corrupción que lo poco que se haya tenido haya parado en los bolsos de unos cuantos, el perdón sincero, si es que puede ocurrir, de la oligarquía que se ha aprovechado para continuar protegiendo su pequeño mundo de privilegios a expensa del dolor y la marginación de millones de mexicanos, y que ahora lo vemos arrimarse al Sr. López.

Desvelar la decadencia de la “clase política” como el factor determinante de la crisis social y política que vive el Estado Mexicano, no condiciona la posible emergencia de un posible Proceso Civilizatorio de Transición Democrática y Reconciliación Nacional, aunque éste si entraña la condición de que esa clase política asuma la total responsabilidad de esa crisis sin excepciones, porque no hay justificaciones validas, somos historias y nuestra historia nos define, el transfuguismo fue y ha sido la puerta de salvamento y de moralización de muchos miembros de esa clase política, entre ellos Andrés Manuel López Obrador, entre otros muchos más, más ahora cuando se colapsa el grupo del poder dominante. Así que todos por pasivos o activos son responsables de esa crisis del Estado Mexicano y la cancelación de la certeza de futuro de nuestras futuras generaciones.

“Además, resulta ineludible el reconocimiento de facto del estado de emergencia que vive nuestra Nación, y la urgencia de sentarse a hablar en un plano de igualdad y sinceridad para sentar las condiciones políticas, legales, reformistas, éticas, y epistémicas que determine el nuevo marco conceptual y los procesos civilizatorias pertinentes que encamine al Estado Mexicano a su Regeneración.”

“Por lo que ninguna receta simplista y monotemática (resolver la corrupción) como lo promueva el Sr. López, puede enfrentar y dar solución a esa Crisis por la que atraviesa nuestra Patria. Hoy son tiempos de TODOS. No hay cominos privados, Creonte emerge en contra de todos los lamentos egoístas de Antígona.”

Un nuevo Marco Conceptual y Procesos Civilizatorios condiciones sine qua non para que el estado de derecho no se ponga entre dicho y funcione, comenzando con la total transparencia del proceso electoral que se avecina, además es necesaria una hoja de ruta que garantice el cumplimiento de dicho proceso civilizatorio de transición democrática y reconciliación nacional e impida que se detenga el diálogo por la transformación de México, y continué operando el puro poder excluyente que tanto daño ha hecho a México. Le corresponde pues al pueblo mexicano obligar a esa clase política que niega a regenerar a conducirse con decoro y ética, si no es así, la política será un instrumento fallido, el Estado continuará siendo Fallido, y creo que también la Historia continuará siendo un concepto fallido.

Sigo en la espera de la verdadera política en un tiempo por venir.