Cuando en este país la ciudadanía casi no asistía a votar ni Pedro Infante, Ni María Félix, ni Cantinflas aspiraron a cargos públicos cuando para ellos hubiera sido fácil obtener una mayoría de votos para la presidencia o cualquier cargo de elección popular. Eran otros tiempos y no les interesaba ingresar al submundo de la política mexicana a pesar de que la población mexicana los había convertido en sus grandes ídolos y hubiera votado a ciegas por cualquiera de ellos. Ahora, Cuauhtémoc Blanco, el ídolo del futbol mexicano, aprovecha esa oportunidad pues es candidato al gobierno de Morelos, cobijado en las siglas de MoReNa y en esa sinergia va a la cabeza con una percepción favorable de 37.7%, con ventaja de 20 % sobre el segundo lugar, no importan capacidades, tampoco la acusación de haber recibido dinero para ser candidato a alcalde, es un ídolo y punto. Blanco, aprovecha la pésima administración del gobernador perredista Graco Ramírez, acusado de corrupción con una cola más larga que la de un Cometa, y que se empecinó en que el PRD postulara a su hijastro, ahora en el pecado lleva la penitencia.