Por Joel Hurtado

Comunicado número tres…

“Políticos insensibles, inmunizados contra los reclamos de la gente, que inmoralmente malgastan el dinero del pueblo y en quienes recae la responsabilidad por sufrimientos y muertes de víctimas inocentes”

Las anteriores palabras fueron pronunciadas hace algún tiempo por un padre adolorido por el asesinato de su hijo pero que bien encajan en los actuales momentos después de un proceso electoral desangelado donde el verdadero ganador fue el abstencionismo.

“Lo peor de todo es que negligencias en materia laboral y política, vemos a diario en el País y al parecer la vacuna para insensibilizar surtió efecto, desde hace ya muchos años porque no hay que ir a minas irregulares en lugares poco poblados para encontrarnos a empresarios y políticos, inmoralmente hambrientos de riqueza a costa de la vida y los derechos de sus trabajadores o gobernados”, afirma, por su parte, Adriana Luna, analista política.

Un ciudadano harto de la negligencia y la complicidad de las autoridades  oaxaqueñas con las turbas de “maestros” que solo enseñan como medrar violentando, en un acto de desesperación se desnudó para hacer sentir su protesta y esto fue lo que explicó a un medio de comunicación.

    “Es el clamor de mucha gente, pero es también una llamada de atención a las autoridades para que actúen; es un llamado pacífico para que nosotros mismos nos conduzcamos por el marco de la ley y para que quienes se manifiesten, lo hagan sin afectar a terceros”, dijo don José Azcona Juárez a NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca.

 El hartazgo social no es privativo de nuestro país, está en todas partes y se manifiesta de múltiples maneras y formas.

En España surgió el movimiento de los indignados, en Xalapa el  gato Morris. Frente a quienes intentaron minimizar la utilidad de estas convocatorias es importante recordar que es el mismo germen que en Islandia alimentó el proceso de Asamblea Constituyente; en Grecia mantiene la llama de la movilización fruto del desencanto y el sufrimiento social provocado por las políticas de la troika europea; y es también la misma semilla de resistencia que en Portugal consiguió, con las masivas manifestaciones del #15S, que el gobierno de Passos Coelho retrocediese en su propuesta de drástica reducción salarial.

El trasfondo de estas movilizaciones ciudadanas en Europa, Estados Unidos y algunos países del tercer mundo es el mismo y surge del guión ya conocido de las contrapartidas exigidas por la troika para el ‘rescate’ de cada país:

  El dolor brutal infligido a la población con las políticas de austeridad excesiva. La falta de credibilidad y legitimidad de un gobierno, más interesado en satisfacer la voracidad de la oligarquía financiera que de responder a las necesidades e intereses del bien común de su ciudadanía. La perplejidad y frustración ante el secuestro de la democracia y el desmoronamiento del estado social en favor de la lógica de la especulación financiera. Por mucho que haya quienes pretendan lo contrario, el derecho a la manifestación y a la desobediencia civil forma parte del catálogo básico de derechos de ciudadanía; y quien no pueda vivir con ello, que se lo haga mirar.

El ciudadano es el titular de la plenitud de derechos públicos subjetivos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, otorgados por el sistema jurídico y denominada ciudadanía.

Según Thomas H. Marshall, la ciudadanía tiene tres elementos: civil, político y social. El elemento civil -nos dice Marshall- está compuesto por los derechos necesarios para la libertad individual, libertad personal, libertad de palabra, de pensamiento y de fe religiosa; el derecho a la propiedad, el de concluir contratos válidos y el derecho a la justicia. Por el elemento político entiende este autor, el derecho de participar en el ejercicio del poder político, como miembro investido con autoridad política, o como elector de dicho cuerpo. Y finalmente define al elemento social señalándolo como el ámbito completo, desde el derecho a un mínimo de bienestar económico y de seguridad hasta el de participar plenamente en la herencia social y vivir la vida de un ser civilizado, de acuerdo con los patrones predominantes en la sociedad.  La participación del ciudadano en la vida cívico-política requiere de ciertos conocimientos mínimos que le permitan integrarse adecuadamente asumiendo los roles que en cuanto tal le son inherentes, asegurándole la comprensión de sus derechos electorales y fortaleciendo sus capacidades para ejercitarlos. En consecuencia, la “Educación Electoral” o “Formación Cívico-Electoral” deviene en un elemento esencial para la conformación de un ámbito social, jurídico y político adecuado en el que tengan lugar de modo regular elecciones libres y justas. Sin embargo, durante el desarrollo de los procesos electorales surge un gran volumen de información que debe ser conocida por el elector para que el ejercicio del derecho de sufragio resulte lo más libre y reflexivo posible. Por lo tanto la capacitación ciudadana también se nutre de conceptos como “Información Electoral” e “Información al Votante”.

En México al ciudadano no se le da “Educación Electoral” o “Formación Cívico-Electoral” sino que se le harta de violencia, chismes, escándalos y basura electoral y se le niega lo que más quiere: honestidad política y bienestar social, esto mismo pasa en casi todos los países del mundo subdesarrollado  e  inmersos en un primitivismo político y social convirtiéndose en un enorme caldo de  cultivo para falsos mesías y redentores sociales que solo vienen a complicar más las situación…

Responsable de la publicación Joel Hurtado Ramón…

“LUCHAR PARA SER MEJORES…SER MEJORES PARA SEGUIR LUCHANDO”