Por Virginia Durán Campollo

En un país ensangrentado y considerado internacionalmente como sanguinario, se presentan 5 candidatos a la presidencia de México. No se  pudieran decir son  dignos, pues todos cargan con estigmas de corrupción.  Con una violencia extrema, que espanta hasta las mismas autoridades, se alzan las voces. Se clama justicia por la masacre a cuerpos de jóvenes mutilados y diluidos en ácido, un caso más de los cientos de miles que se han cometido.  Los candidatos decepcionan y fuera del ímpetu del joven Anaya, no respondieron a las necesidades de la nación. Hablan de violencia, corrupción e impunidad – lastres que aniquilan la vida política, económica y social del país- pero no tienen el cómo resolverlos. Lo omiten a propósito, porque saben  es meterse a un infierno. Los compromisos, negocios, ganancias están en los poderes fácticos blindados. Si un tercera parte de gobernadores, alcaldes, diputados, senadores, magistrados- afirma el veracruzano Ignacio Morales lechuga-están coludidos con la delincuencia organizada, debiera  haber un pronunciamiento serio al respecto. ***Está más que analizado el evento con  un rating muy alto y productivo, para los empresarios de los medios de  comunicación masivos. Si como aseguran Margarita Zavala y El Bronco fueron insertados para descomponer, lo lograron. La primera decepcionó pues se espera más de ella y el segundo fue un payaso de tercera. Lo demás era previsible, según analistas políticos. El embate para el puntero López Obrador que “haiga sido como haiga sido”, mostró corporalmente su molestia, enojo, fastidio. La acometida se fue a dos: Meade y Anaya.  Ganó el segundo y el primero se continuó desfundando, como  también  se advertía. A Meade le pesa su partido, autor directo de la descomposición más grande que podíamos haber tenido bajo el mandato de EPN. *** Si los mexicanos no tenemos políticos de altura, debemos tener responsabilidad ciudadana. No habrá otra oportunidad. Hay que seguir analizando con lupa y exigiendo garantía en lo que proponen. Para ellos el país está bien. La realidad es insultante y preocupante. Preparémonos para ir a votar y elegir a quien deseemos, pero con un voto razonado. Iniciemos presionando a la verdadera transformación, pero el pueblo como protagonista y responsable. México nos necesita. *** Y para las agruras del mole…usted sabrá qué tomar. Hasta la próxima.