Un elemento factorial en todo proceso político-electoral es el desalineamiento de militantes de un partido que emigran hacia otras siglas; en el pasado el PRI sufrió fuerte sangría de actores políticos que de sus filas saltaron a las del PRD, principalmente, y formaron la columna vertebral de este partido. Ahora está por verse cual organización política tiene más “alma priista”, el PRD o MoReNa, partido éste último hacia donde han transitado originales priistas: Manuel Bartlett, López Obrador, Porfirio Muñoz Ledo, Ricardo Monreal, entre otros. Pero el fenómeno también afecta al PAN desde donde han emigrado a MoReNa Germán Martínez, Gabriela Cuevas y hacia el PRI, Alejandra Sota; con doña Margarita se fueron los senadores “rebeldes del PAN”: Ernesto Cordero, Roberto Gil Zuarth, Salvador Vega Casillas y Jorge Lavalle Maury. También el extitular de Conagua, José Luis Luege y la senadora con licencia Luisa María Calderón Hinojosa. Se ignora si renunciaron al PAN, pero no están con Anaya sino con Margarita exgobernadores panistas: Fernando Canales Clariond, de Nuevo León; José Guadalupe Osuna Millán y Alejandro González Alcocer, de Baja California; Alberto Cárdenas y Emilio González Márquez. Eso forma parte de la movilidad política.