Es sugerente el encabezado, sin embargo no se inserta en el funcionamiento de una democracia en que los partidos políticos son parte sustantiva de su existencia. En realidad, el rechazo en México de los partidos políticos es su desprestigio histórico, primero porque la dinastía priista duró muchas décadas, después porque los partidos de más reciente creación han confundido la democracia y el poder como fuente de canonjías personales y de grupo, conseguida para usufructo familiar y personal. De allí que analistas destacan que los candidatos a la presidencia de la república-excepto en MoReNa- relegan sus siglas privilegiando estilizadas figuras y colores. Pero para nada es señal de la desaparición de esas organizaciones políticas cuya existencia es consustancial a la democracia. Lo que debe desaparecer es la apatía ciudadana, transformarla en participación intensa para desaparecer el tipo de políticos que sufrimos y generar otros con vocación de servicio social, esto último sí es posible, está en nuestra voluntad conseguirlo.