Línea Caliente

Por Edgar Hernández*

 

“En Veracruz, la Fiscalía General omisa”, PRI

La disputa por el poder regresa un siglo en su historia, hoy actualizada por el crimen organizado, al dirimirse en la víspera  los cargos de elección popular con amenazas, secuestros, madrizas y balaceras con Ak-47 en ristre.

Es el poder de las armas. Es la cara oculta del crimen organizado.

La violencia se ha convertido en la agenda electoral del día. 82 políticos han sido asesinados al momento de escribir estas líneas y son 58 las zonas identificadas como de alto riesgo, entre ellas –adivinó usted- Veracruz.

Enrique Vargas, líder nacional de alcaldes urge protocolos a la Secretaría de Gobernación; la CNDH exige lo mismo y ya mismo a nivel nacional, tanto Ricardo Anaya como José Antonio Meade han reclamado se redoble su seguridad personal.

Mientras el PRI en voz de su dirigente, Américo Zúñiga, papeles en mano, comprueba casos concretos de agresión sin que la Fiscalía mueva un dedo.

Es el crimen organizado que busca inhibir. Es el gobierno del estado que solo observa de reojo la acción criminal. Es la gestación de un cuadro de violencia para atemorizar a la ciudadanía.

La zozobra crece. Las sospechas también.

En las últimas horas la oposición a Morena presentó una denuncia ante la PGR contra Andrés Manuel López Obrador por lavado de dinero, por gastos con recursos de procedencia ilícita.

En repetidas ocasiones se ha acusado un pacto de AMLO con el crimen organizado con tal de alcanzar la Presidencia, cueste lo que cueste.

Lo cierto es que muchos aspirantes tienen miedo a morir si no responden a los intereses criminales de quienes los ayudaron o están ayudando. La violencia no cesa. En Oaxaca, Durango y Saltillo hay denuncias de atentados con cuernos de chivo, secuestros y amenazas.

Así, cada vez que muere o es amedrentado un candidato, la pregunta no es ¿quién fue? sino ¿cuándo llegará el siguiente?

La violencia de los últimos días confirma que los muertos siguen cayendo cada día. Y a escasas semanas de la votación, el crimen organizado pisa el acelerador.

Funcionarios electorales consultados confirmaron que los Carteles participan en dos formas en las elecciones. Una es con los asesinatos, las amenazas y los secuestros que generan temor entre los votantes. La otra es la presión que ejercen los sicarios para votar por un candidato en concreto.

Un estudio del ‘arbitro’ electoral (INE) revela que el 20% del territorio votó en la última elección federal bajo la amenaza de la violencia. Tres veces más que en 2012.

¿Qué pasa en Veracruz?

La mañana de este miércoles 18 de abril, Américo Zúñiga Martínez, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Veracruz denunció una agresión física en contra del regidor sexto del municipio de Pánuco, Eslim Muladi Romero Olguín, la noche de este martes 17 de abril.

“El PRI repudia y condena el atentado que sufrió nuestro compañero. Este martes; 3 personas armadas lo amenazaron y lo golpearon causándole un traumatismo craneal”, recriminó en rueda de prensa en Xalapa.

El dirigente atribuyó los hechos a un móvil político. “Esta agresión obedece a un intento de intimidación por parte de grupos criminales; quienes lo amenazan, quienes lo golpean con el odio con el que lo hicieron, fueron personas armadas”, sostuvo.

De acuerdo con el funcionario, el agredido ya fue atendido en un hospital del municipio norteño, y posteriormente trasladado a la ciudad de Tampico, Tamaulipas donde está internado y su estado de salud es grave.

Los mensajes de rechazo fueron replicados por el candidato a gobernador por la Coalición PRI-PVEM, José Yunes Zorrilla, quien desde su cuenta de Twitter escribió: “Todos sabemos que la violencia en Pánuco es parte de una intimidación de cara al Proceso Electoral 2018 y una expresión de impunidad”.

Así, hoy la ciudadanía ya sabe que el verdadero enemigo a vencer de cara a la disputa interpartidista es el crimen organizado.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo