Ni siquiera había concluido sus estudios en el Centro de Estudios e Investigación en Seguridad (CEIS) y fue enviado para participar en el traslado de cuatro de los reos más peligrosos que había en el estado. Terminó falleciendo en el operativo.

Francisco Sánchez Medina seguía preparándose para convertirse en policía, pero el sábado pasado se presentó en La Toma, municipio de Amatlán de los Reyes, para cumplir con una función para lo que no estaba preparado.

De acuerdo con el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, al filtrarse información del operativo, Francisco, junto con otros cinco policías, fue emboscado y encerrado en un espacio pequeño donde se prendió fuego a colchones y otros objetos.

Los elementos murieron asfixiados, intoxicados por el humo.

Según la versión oficial los internos Josele “N” alias “El Chichi” y Manuel “N” alias “El Cachorro” participaron en el motín, al saber que serían trasladados junto con José Rolando “N” alias “El Viejón” y Ángel “N” alias “La Paloma”, a prisiones federales.

El evento también dejó un saldo de dos internos muertos, uno por arma de fuego y otro tras ser golpeado en la cabeza. Quien falleció víctima de disparo era uno de los rivales de los cuatro reclusos que terminaron siendo trasladados luego de que se recuperó el orden de la cárcel.

Francisco seguía cumpliendo con su servicio en el Centro, también conocido como la Academia de Policía de El Lencero, en Emiliano Zapata.

Según familiares del cadete, el joven ni siquiera sabía que formaría parte del operativo.

Desde hace un año en diciembre de 2016 el mismo gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares, reconoció que “El Chichi” y “El Cachorro” seguían organizando actos delictivos desde la prisión, de ahí que era necesario su traslado al ser jefes de plaza de grupos criminales en la zona.

Francisco estaba de guardia en una caseta y pasaron por él un grupo de elementos para que participara “en un operativo” en la prisión.

El titular del Ejecutivo, quien se proclama como un experto en temas de seguridad, detalló que además del cadete dos policías municipales de Orizaba, dos policías estatales y un solo custodio fueron los encargados del traslado que terminaron falleciendo en el lugar.

Ahora los familiares del cadete han comenzado la tramitología correspondiente debido a que Francisco falleció en cumplimiento del deber y reclaman que el gobierno estatal cumpla con todos sus derechos institucionales, aunque todavía no era un policía de forma oficial.