Autoridades del Gobierno de Veracruz y de la Universidad Veracruzana desempeñaron un papel indigno, mezquino y moralmente inaceptable en el problema de salud que confrontó la gloria mexicana de las letras, Sergio Pitol Demeneghi, si se atiende a las denuncias públicas y legales que ha realizado la familia Demeneghi.

Es injustificable que pese a la existencia de parientes consanguíneos, el DIF Estatal hubiera asumido la custodia de don Sergio, y sólo es explicable por la inaudita corrupción de Karime, la mujer de Javier Duarte de Ochoa quien, en unión de un personaje puesto a cargo de la cultura estatal, Rodolfo Mendoza Rosendo, operaron de tal manera que fueron puestos “amigos” como cuidadores del escritor.

El papel de Sara Ladrón de Guevara, para quien ahora es muy fácil decir que con la muerte del escritor se acabaron los problemas de la custodia,  (https://aristeguinoticias.com/1204/kiosko/pleito-de-custodia-de-sergio-pitol-termina-con-su-fallecimiento-rectora-de-la-uv/) fue seguir avalando a las curadoras anteriores, las “amigas” de Pitol, Nidia Vincent y Elizabeth Corral, pese a la designación judicial de nuevo tutor, y no pagar las regalías y otros adeudos al Premio Cervantes.

Es penoso que instituciones públicas se entrometan con cualquier pretexto en la vida privada de las personas, por muy célebres que éstas sean, suplanten funciones familiares y causen robos como los que se han denunciado (dinero, libros, la medalla Cervantes…).

Qué vergüenza que estas impudicias hayan ocurrido en Xalapa y que ahora, como hace meses, Veracruz vuelva a ser comentario mundial sólo porque a Karime, Sara, Rodolfo, Nidia y Elizabeth se les antojó suplantar funciones que no les correspondían y, además, sacar raja de ello.