El 16 de octubre de 2017 aquí publicamos que “En Coxquihui la población fue inducida a manifestarse bloqueando tramos carreteros por la enfermedad y deceso de niños afectados por una enfermedad supuestamente inédita, el enardecimiento social es explicable por cuanto a la incertidumbre respecto de un mal desconocido. En Tlaltetela en cambio la población está familiarizada con un mal conocido como Ataxia, cuyas causas se ignoran aunque alguien haya difundido como de origen genético. ¿Qué se requiere para que las autoridades de salud atiendan la sintomatología de ese mal, organicen estadísticas, realicen y analicen las necropsias que hagan posible conocer mejor esa enfermedad mayormente localizada en ese lugar? ¿Acaso esperan que la población adopte medidas drásticas para que volteen hacia allá?”. Ahora, la presidenta del DIF en Teocelo informa del registro de dos casos de Ataxia en su municipio y comenta de casos en Xico, además de los de Tlaltetela, ¿la Secretaría de Salud ya atiende este asunto? Mínimo debería tener el registro y la metodología para diagnosticar su posible recurrencia y asentarlas en las estadísticas correspondientes. Eso, cuando menos.