Por supuesto, son circunstancias diferentes, y sería difícil comparar los avances de la economía China con los de México; ellos no están en proceso de negociación de un tratado como el TLC y las dimensiones de su economía le permiten imponer mayor rigor a sus respuestas. China ha respondido al arancel al acero y otras mercancías aplicando aranceles a mercancías estadounidenses por 50 mil millones de dólares, soya, aviones y automóviles incluidos. Sabedor del impacto de esas medidas Trump respondió que “No estamos en una guerra comercial con China, esa guerra fue perdida hace muchos años por los insensatos, o incompetentes, personas que representaban a los EU…¡ con lo cual pretende desviar el golpe y planchar a sus adversarios políticos de adentro. Pero Peña Nieto permanece “prudente”, en el borde de la incertidumbre, al menos así parece, presionado por quienes quisieran se envolviera en la bandera nacional y arrojara al precipicio. O quizás siga la enseñanza de Napoleón: “antes de responder una ofensa, consúltalo con la almohada”.