Desde sus inicios se percibía lo endeble de la coalición partidista formada por el PAN con el PRD y MC, no porque sus dirigencias fingieran propósitos sino porque las respectivas bases de militantes siguen caminos muy diferentes a los acuerdos. Las bases perredistas “jalan” más con López Obrador que con Anaya y no todos los gobernadores del PAN y del mismo PRD comulgan con los fines del Frente por México. El gobernador de Michoacán Silvano Aureoles da la muestra al definirse a favor del candidato del PRI, José Antonio Meade, y nada raro sería que desde Morelos siguieran esa ruta; por parte de los gobernadores panistas no todos coinciden con Anaya. De Movimiento Ciudadano poco se puede esperar, que no sea una sorpresa en Jalisco, pero no aporta mucho a Anaya.