El agobiante problema de inseguridad en México, el nivel de peligrosidad alcanzado por los diferentes carteles de la droga induce a acciones de gobierno de igual correspondencia, pero la preocupación también parte desde grupos organizados desde la sociedad civil, de instituciones milenarias como, la Iglesia Católica, que en visión misionera participa abiertamente. No es la primera ocasión, solo que ahora se hace público ese protagonismo; en 1994 tras la muerte del obispo de Guadalajara se supo sotto voce que Prigione se había reunido con capos de la mafia quienes le confesaron ser ajenos al asesinato del prelado. Ahora es el Obispo Salvador Rangel, de la diócesis Chilpancingo-Chilapa de Guerrero, quien con su declaración de haber pactado con capos al margen de la ley para que el proceso electoral se desarrolle en paz en aquella región, pone el tema en la agenda. Oportunista, la candidata al senado por MoReNa, Rocío Nahle, insinúa a la iglesia la misma estrategia en Veracruz, pero recibió una muy puntual respuesta del vocero del Arzobispado de Xalapa, José Manuel Suazo Reyes, “Pareciera que esa declaración en este momento no es muy oportuna y menos venida de una candidata que está buscando una posición política”, y le recuerda que la instancia para esa misión corresponde al espacio terrenal, lo que es del César al César, lo de Dios a Dios.