Viernes contemporáneo

Por Armando Ortiz

Marilda Rodríguez es una mujer que nació para perder; es por ello que el PRI le permitió ser candidata a diputada por el distrito VIII de Xalapa rural; el PRI la dejó ser porque sabe que Marilda va a perder, pero es una manera de bajarle “la calor” a alguien que buscaba ser la secretaria general del PRI estatal. Marilda Rodríguez ha sido un lastre para el PRI. Ella contribuyó a que el PRI perdiera dos veces el municipio de Vega de Alatorre. Una nota del portal Los Políticos de Salvador Muñoz señala que, “por su mala gestión como Presidenta Municipal el PRI perdió Vega de Alatorre en dos ocasiones, la primera porque se convirtió en un lastre y quien aspiraba a sucederla perdió por 19 votos. La segunda cuando intentó ser alcaldesa de nuevo y el mal recuerdo de su gestión la hizo perder”. Marilda fue del grupo de mujeres de Javier Duarte, ella, como Corintia Cruz, llevan el tufo de Duarte a donde quiera que se presenten. Duarte la puso en el Instituto Veracruzano de Desarrollo Municipal (INVEDEM) y desde ahí operó para que su esposo fuera alcalde de Alto Lucero; opero además para meter en nómina a sus parientes, con quienes hizo grandes negocios con la credencialización. Pero el colmo de todo es que, siendo directora del INVEDEM, Marilda Rodríguez se presentaba también como presidenta del DIF de Alto Lucero, que como bien dice Eleaney Sesma, aunque “es un cargo honorifico, del cual no se recibe un sueldo, las actividades y funciones en la labor social que ese departamento debe desarrollar, no puede ser atendido solo los fines de semana”. Pero lo hacía porque de esa forma se placeaba para conseguir una diputación local por Misantla, cosa que no consiguió (por perdedora). ¿Por qué le permitían todo eso? Porque Marilda era de las preferidas de Duarte. Ahora quieres diputada federal, pero nuevamente está condenada a perder.

La decadencia de Jorge Castañeda; de intelectual oficialista a vocero ocurrente

En el debate de las mañanas con Carlos Loret de Mola por primera vez se presentó Jorge Castañeda, exsecretario de Relaciones Exteriores de Vicente Fox, se presentó como vocero de Ricardo Anaya, a quien en algún momento criticó por la opacidad de sus bienes. En este debate también participaron Aurelio Nuño como representante de Jose Antonio Meade, Tatiana Clouthier como representante de López Obrador y Juan Ignacio Zavala como representante de “doña Margara (Francisca) Zavala”. Jorge Castañeda, tan intelectual él, salió con la chicanada de comparar a López Obrador con Luis Echeverría. Así como oye usted, el ridículo intelectual, ahora vocero de Anaya, hasta llevó la fotografía de Luis Echeverría, y se puso a comparar al expresidente de México con Andrés Manuel. El nivel de debate de Castañeda, autor de varios libros, entre ellos La herencia, arqueología de la sucesión presidencial, fue muy bajo; de repente se convirtió en lo que tanto odiaba, en un aprendiz de político de poca monta al que no se le pudo sacar de su juego comparativo. Este es el ocaso del hijo de un gran diplomático como fue Jorge Castañeda y Álvarez de la Rosa, exsecretario de Relaciones Exteriores y embajador en varios países.

El papa Francisco dice que los delincuentes son agentes de la muerte, en México los obispos pactan con ellos

Por un lado, el papa Francisco condena a aquellos que diciéndose cristianos pertenecen a la mafia o a alguna banda delincuencial, pero por otro lado el obispo de Chilpancingo, Salvador Rangel, se reúne con miembros de los cárteles de la droga como si estos fueran “buenos cristianos”, y pacta con ellos lo que parece ser una tregua: No habría de parte de los narcos asesinatos de candidatos. El obispo regresó a su parroquia muy tranquilo, creyendo en la palabra de los narcos y por ello hasta presumió esa reunión al término de una misa, Por supuesto el gobierno de México lanzó el grito al cielo diciendo que ellos no pactan con la delincuencia organizada; ellos no, pero que tal la iglesia. En 1994 se revelaron las reuniones de Girolamo Prigione, representante del Vaticano en México, con los líderes del cártel de Tijuana, los hermanos Arellano Félix. Esa vez la reunión fue para que los “buenos cristianos” juraran que ellos no tuvieron que ver con la muerte del obispo Juan Jesús Posadas Ocampo. Lo dejó muy claro el Papa, los delincuentes, aunque vayan todos los domingos a misa, aunque se entrevisten con los obispos, aunque regalen limosnas, no son cristianos, antes bien son agentes de la muerte.

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