Línea Caliente

Por Edgar Hernández*

¡Aguas!

Con un mensaje de rompimiento con el duartismo y rémoras corruptas; el repudio a todo lo que huela a herencia monárquica que pretende imponer Miguel Angel Yunes en favor de su hijo, y el ofrecimiento de un gobierno honesto y de total transparencia, José Francisco Yunes Zorrilla arranca su campaña electoral.

El aspirante a la gubernatura 2018-2024 reclama asimismo a la ciudadanía una nueva oportunidad para su partido, el PRI, anteponiendo su nombre, prestigio, honestidad y los resultados que eventualmente daría ya como gobernador en materia de seguridad y empleo.

Será Perote el escenario de arranque.

El candidato de la coalición “Por un Veracruz Mejor”, va aliado con el Verde, arrancará ante un escenario que se presume rebasará las 30 mil personas en el Campo Deportivo de las Animas -¡Animas benditas!- acompañado por la dirigencia nacional encabezada por Enrique Ochoa Reza.

Y será justamente en este arranque donde las cifras reales de la contienda por la gubernatura se emparejan para llevar la contienda a una lucha de tercios.

Ello por más que el gobernador Yunes Linares descubra de última hora ranchos Duartistas y de manera repetida enseñe el garrote y amenace llevar a la cárcel a los ex colaboradores de Javier Duarte.

En las últimas horas las encuestas patito se fueron a tierra al mostrar la reveladora realidad de los números en donde la diputa es por 3 décimas de punto y no por 22 puntos arriba preferenciando de manera por demás sospechosa al hijo del gobernador.

Veamos el histórico:

Veracruz por ser la tercera reserva electoral de la república será, sin duda, la manzana de la discordia.

Veracruz, por tanto, ni es de Morena, ni es el feudo de la familia de Yunes Linares y sí es la propiedad de la ciudadanía molesta por el mal gobierno que está por concluir.

Veracruz, consecuentemente será el escenario de una cerrada disputa local y el granero de votos para la Presidencial. La victoria aldeana y nacional pasarán, pues, por nuestra tierra.

Y es en ese escenario donde se observa que Morena en su única elección –la de 2016- levantó 809 mil 626 votos, mientras el PRI, 928 mil 249 sufragios, en tanto que el PAN llevó a la gubernatura a Miguel Angel Yunes Linares con un millón 73 mil votos.

Es decir, la diferencia entre el PAN y el PRI en la pasada contienda fue de cuatro puntos porcentuales, no arriba de 85 mil votos. Y con el Morena el abismo es de ocho puntos.

Las cifras son muy parejas entre el PRI y el PAN, mas con Morena que buscará cabalgar en el efecto Peje.

Así, hoy Morena traerá de nuevo a López Obrador como abanderado para poder subir la votación en al menos 1.2 millones de sufragios para empujar a Cuitláhuac García.

Sin embargo, ojo, si para el 2016 en aras de alcanzar los 800 mil votos para Cuitláhuac que lo colocaron en tercer lugar tuvo que venir 40 veces López Obrador, ahora en el marco de la campaña presidencial difícilmente el aventajado Peje podría venir más allá de un par de veces ya que tiene 31 entidades más por recorrer.

El efecto Peje podría, sin embargo, estar presente, pero para meterle ruido a Yunes Márquez.

Mientras Yunes Linares buscará robarse la gubernatura para su hijo con carretadas de dinero para la compra del sufragio a pie de urna, así como apoyarse en los Duartistas traidores para arrebatar bastiones priistas.

Y Pepe Yunes, con una estructura priista revitalizada, una nueva propuesta de gobierno en clara capitalización al repudio del fallido gobierno de Yunes Linares, así como cabalgando en su fama de honesto y haber cumplido a más de cien municipios bajando recursos por más de cuatro mil millones de pesos en los últimos cinco años, buscará ir por el rescate de su votación histórica de 1.3 millones de votos que le significarán alzarse en triunfo el primero de julio.

En la diputa por los número y la diferencia entre el hijo de papi y Pepe, el tema no es alcanzar y rebasar los 80 mil votos para que el del PRI gane. No.

El secreto está en la capacidad de maniobra que ya despliega Yunes Linares –trampas, compra de votos a pie de urna, amenazas de cárcel si no votan por su heredero, despensas y el chafa efecto Duarte que ya tiene hasta la madre a la ciudadanía- para ganar a la mala.

No cuenta, sin embargo, con el voto de castigo será, pero en su contra por su mal gobierno. Por pueblos y ciudades; en las rancherías y pequeñas comunidades; entre los políticos –que somos todos los veracruzanos-, entre la gente de a pie, circula la especie de que Pepe es un candidato honesto y confiable; un político que vale la pena.

Será el voto silencioso el que se manifieste en su favor el próximo primero de julio.

Pepe no es Miguel, ni Héctor. En política también hay clases.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo