Los Políticos

Por Salvador Muñoz

 

Fue imposible evitar recordar al Bronco y su “moche de mano” mientras veía el video donde aparece “Roque R” golpeado y zarandeado por un grupo de personas, después de que tuviera el “desatino” de agarrarle las nalgas a una mujer, que lejos de amedrentarse, lo confrontó. Si bien la posición de Jaime Rodríguez Calderón no deja de ser un acto populista, caldo de cultivo para una sociedad que clama justicia ante tanto crimen por la delincuencia organizada y los cometidos en el rango del fuero común, la indignación lleva al pensamiento ese famoso “moche de mano” que es seguro, el padre, hermano, esposo o quien sea, lo desearía al saber que a alguien como “Roque”, se le hizo fácil agarrarle las nalgas a una mujer.

La primera vez que vi el video, fue sin volumen. Un comentario que criticaba el lenguaje de la agredida, llamó mi atención y entonces le puse sonido. La mujer ofendía y profería groserías hacia su agresor sometido, incluso hay una frase cuando refiere que “si tengo un buen culo es porque le chingo en el puto gimnasio, porque como bien; no para que me lo estés agarrando pendejo”.

Después de escucharla, dejé de lado el “moche de mano” del Bronco para recordar cuando niño, oír a una de mis primas llegar a casa totalmente exaltada porque un “hijo de la chingada” le había agarrado las nalgas. Hablo de finales de los 70 y principios de los 80. ¿Checan la distancia, el lapso, y lo parecido de la historia?

Es posible que quien se ofendió ante el lenguaje de la señora del video ha tenido la fortuna de que ninguna familiar o amiga ha pasado por el desaguisado de encontrarse con un sujeto que las redes sociales califican de “depravado”.

Al contrario, entiendo a la perfección los calificativos hacia su agresor: es un cúmulo de indignación, enfado y hasta frustración.

El asunto de la señora, creo ocurrido en Coatzacoalcos, hay quienes lo catalogan como Violencia de Género (asunto que atribuyen responsabilidad a las autoridades estatales y municipales); en términos legales, podría llamarlo acoso y aunque la opinión inclinaría la balanza para que la Fiscalía General del Estado actuara, todo indica que si no hay denuncia, pues no se puede hacer nada.

Según el Código Penal, en su Artículo 190, dice que “a quien, con fines lascivos, acose u hostigue reiteradamente a una persona de cualquier sexo, se le impondrán de seis meses a tres años de prisión y multa de hasta trescientos días de salario”.

Me llama la atención el “reiteradamente”. Me recuerda el delito de “Amenazas” que se tenía que dar esa misma condición para que entonces se pudiera denunciar…

A mediados de febrero de este año, se aprobó por unanimidad incorporar el acoso callejero como acoso sexual a la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. El dictamen pasó a manos del Senado. Busqué información en la página del Senado pero no encontré nada al respecto aunque sí, en una nota de www.sie7edechiapas.com se dice que el 21 de este mes, el pleno del Senado de la República aprobó una reforma en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia que define los términos de hostigamiento y acoso sexual: “el ejercicio del poder, en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en los ámbitos laboral, escolar, docente, doméstico o cualquier otro en el que exista subordinación”. Me hace bulla eso de que “exista subordinación” porque no entiendo cómo aplica en el caso de la señora del video y de “Roque”… Tampoco hay algo relacionado o que yo comprenda, en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave que se acerque a lo que pudiera llamar “Acoso Callejero”.

Al final, “Roque” se retiró humillado, no tanto por su víctima ni por los hombres que “lo pusieron en su lugar”, sino por el “quemón” que en las redes le dieron… si bien, no irá “manco” por la vida, sí estigmatizado como el tipo que exhibieron en las redes por agarrarle las nalgas a una mujer.

 

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