Xalapa- 2018-04-2710:05:23- Leticia Cruz

Una red hegemónica internacional lucra con recursos mineros, como el cobre y el oro, en territorio mexicano, incluyendo al estado de Veracruz; incluso, en algunos casos, disfrazada de empresas mexicanas, expuso en entrevista Mónica Ramírez López, académica e investigadora de El Colegio de San Luis.

 

Se trata, detalló, de una red internacional que tiene conexiones políticas, banqueras, con empresas de comunicación, con la industria bélica, farmacéutica, química, intelectual, cárnica, y con “todo tipo de industria… hasta con la cultura y organizaciones no gubernamentales”.

 

Tras una amplia investigación, la académica ha logrado dar cuenta de cómo la familia Rothschild de origen judío, decidió que cada uno de sus cinco integrantes “conquistara” un continente, creando una red con todo tipo de industrias para lograr un poder hegemónico que tiene su origen en la industria cuprífera, es decir, del cobre.

 

En el caso de México, ahondó, “cinco familias hegemónicas, bien acomodadas, controlan la industria en alianza con empresas trasnacionales de diversa índole… nexo que se fortaleció durante la presidencia de Miguel Alemán Valdés, quien logró una red directa con la familia Rothschild”.

 

Durante su visita a Xalapa, para ofrecer una ponencia titulada “Redes de poder trasnacional en la industria mexicana del cobre”, en el Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la Universidad Veracruzana, puntualizó que, por ejemplo, la familia Larrea Mota, de Grupo México, tiene conexiones directas con la familia Rothschild, J.P. Morgan, entre otras.

 

“Se trata de nodos de una red internacional que sirven, a una gran élite, haciéndola rica y haciéndose ricos ellos. Esta élite, se pudo identificar, que tienen conexiones con todas las élites que puedan imaginarse”.

 

Paradójicamente, desmenuzó, la investigación arroja que la gran red hegemónica ligada con todo tipo de industrias, es sueña también de empresas que analizan el daño ambiental, es decir, sus empresas analizan el daño que pudieran causar sus también empresas de la industria de la minería, “siendo que las empresas mineras son las que mayor daño ambiental generan”.

 

Con la protección de datos, expuso, los dueños de las empresas fingen que se trata de corporativos mexicanos, “pero no es así… no siempre en la presidencia de las empresas están los verdaderos dueños, en algunos casos son aliados, subordinados o esbirros”.

 

“Mi investigación es histórica, ya que analiza desde 200 años atrás… Mi objetivo fue analizar la forma en que las élites cupríferas fueron conformando redes, y demostrar que éstas son un elemento indispensable para lograr su internacionalización y el dominio del mercado; así como consolidar un poder hegemónico corporativo que les permite ser altamente influyentes en la toma de decisiones tanto en la política económica nacional como internacional”.

 

En México, empresas “mexicanas” como Peñoles y Grupo México, controlan la industria cuprífera, pero son en realidad manejadas por redes internacionales de poder hegemónico.

 

El cobre es un metal del que depende la tecnología, “no podría entenderse al tecnología sin el cobre”, pero esa industria es engranaje clave en una red internacional de” poder hegemónico que controla desde ideología, cultura, economía, política e industria de diversa índole”, enfatizó y destacó que tan sólo la industria del cobre, como parte de una gran red hegemónica trasnacional, tiene nodos de poder en países como Canadá, Estados Unidos, Zambia, Rusia, Australia, Chile, Perú, Japón y México.

 

 

MINERÍA AMENAZA VERACRUZ

 

El poder hegemónico industrial-trasnacional, amenaza el territorio veracruzano; muestra de ello son los proyectos de mina a cielo abierto como “La Paila” –antes Caballo Blanco, y “El Cobre”, en los municipios de Actopan y Alto Lucero.

 

En ese contexto, reiteró que la industria tiende a invisibilizar nombres “y se disfraza, por ejemplo, de Industria Veracruzana de Extracción Minera… cuando vemos cómo actúan estas empresas, vemos cómo justamente invisibilizan su participación como individuo, exaltando el nombre de la corporación, no nada más para protegerse sino porque esto les da ciertas ventajas incluso fiscales…tiene un fin estratégico”.

 

En el caso de los proyectos en el estado, la resistencia civil prevalece y se fortalece, aunque advirtió la académica de El Colegio de San Luis, si bien hay capacidad de organización social, se trata de proyectos de redes muy poderosas a nivel mundial.

 

Habitantes de comunidades de los municipios de Actopan y Alto Lucero, han denunciado que las mineras siguen operando en la zona, y se valen de engaños y hostigamientos para buscar apropiarse de terrenos y lograr el aval de los pobladores para concretar el proyecto.

 

Asimismo, tanto los habitantes de los municipios en cuestión, junto con organizaciones civiles y especialistas en el tema, han solicitado al Gobierno de Veracruz y al Gobierno Federal, declarar al estado como “libre de minería tóxica”, pues uno de los argumentos más fuertes es el daño de gran e irreversible magnitud que la industria minera provoca a nivel ambiental y social, por lo que la sociedad civil organizada se mantienen en resistencia.

 

AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO