Han sido descaradas las promociones electorales ilegales que ha realizado el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares en favor de su proyecto político, que es poner en la gubernatura a su hijo Miguel. Y el Organismo Público Local Electoral de Veracruz (OPLE) hace la vista gorda o acaso los representantes de partidos y consejeros son tan inútiles o están cooptados, que nadie expone una queja, presenta un recurso o por lo menos denuncia mediáticamente los hechos.

Sea llevando a su hijo a eventos oficiales, como la inauguración de un edificio médico, sea tratando de encubrir una promoción turística de una playa, pero muestreando la imagen de su cachorro,  o, como en el último caso, propalando los logros de su gobierno, el caso es que don Miguel se pasa la prohibición electoral por la bóveda del pecado.

El presidente del OPLE, Alejandro Bonilla, acaba de declarar que el organismo no recibe dictados desde Palacio. Es una aseveración que los veracruzanos quisiéramos creer, pero que va a ser muy difícil avalar mientras el mandatario de los veracruzanos siga descaradamente en campaña a favor del ex alcalde boqueño.