José Antonio Meade, al igual que sus adversarios en pos de la presidencia de México, estuvo con empresarios afiliados a la American Chamber, a parte de sus propuestos puntualizó  que “no hay partidos corruptos, sino políticos corruptos”, una verdad de Perogrullo si nos atenemos al registro histórico que ilustra la proliferación de corruptos en cualquiera de las siglas partidistas del país una vez lograda la oportunidad de ejercer el poder, no todos pero si son muchos: “lo que México necesita es que los malos políticos, del partido que fueran, estén enfrentando las consecuencias dentro de la cárcel, eso es lo que nosotros hemos planteado”. Casos concretos: del PRI, entre otros, Javier y César Duarte; del PAN, Guillermo Padrés Elías; del PRD José Luis Abarca y de MoReNa aún no se conocen casos porque no había gobernado, habrá que esperar por dónde brinca la iguana.