A medida que transcurre el proceso electoral federal (combinado con elecciones en nueve entidades federativas para el relevo gubernamental y en otras el nivel municipal), se percibe baja probabilidad de un cambio sustantivo en el futuro inmediato; tal es posible advertirlo a juzgar por los candidatos y las circunstancias que rodean algunas candidaturas: esposas, hijos, sobrinos, hermanos, etc., figuran como aspirantes a cargos de elección popular, como si estos fueran parte de una heredad familiar. O como el caso de Morelos en donde lleva la delantera el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco acusado de haber aceptado la candidatura de la alcaldía de Cuernavaca a cambio de una cantidad millonaria. Nada de eso garantiza un cambio hacia adelante, lo cual no permite optimismo alguno.