Le sucede a la consejera del OPLE veracruzano, Tania Celina Vázquez, lo de aquel que no puede con el paquete de su responsabilidad pero se atreve a recomendar a los demás recetas sobre cómo desempeñarse. ¿A título de qué autoridad, capacidad o conocimiento la señora Vázquez se atribuye el derecho a recomendarle a los medios de comunicación “transitar hacia la inclusión de las mujeres en los espacios editoriales”? “Para llegar a la ciudadanía sin estereotipos, con un lenguaje incluyente, debemos ir cambiando la modalidad y la forma de comunicamos…”. Todavía más, presume: “Este manual también lo pueden tomar medios nacionales para que sea un referente, que es lo que pretendemos, y que estemos impactando para que toda la información que se genere no tenga ningún sesgo misógino, sino por el contrario incluyente y no sexista…”. El intento es, por lo menos, audaz pero no vale porque ese manual “elaborado por académicos” (como si fuera garantía de la perfección) debiera reorientarse hacia el desempeño del OPLE porque pudiera referirle las fallas de que adolece.