Son tan graves las condiciones de inseguridad pública en casi todo el territorio nacional mexicano que evoca un estado de guerra en el cual el Estado parece estar perdiendo terreno frente a una delincuencia incontenible y mejor organizada a la que ni por asomo le hace mella. El número de muertos que ocasiona esa confrontación recuerda las palabras de Creso ante Ciro cuando este lo derrotó: “nadie es tan necio que prefiera la guerra a la paz, en esta los hijos entierran a sus padres y en aquella los padres a sus hijos”. De esto hace ya muchos siglos, y sin embargo seguimos bebiendo la misma pócima.